Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Los Goonies (1985, Richard Donner) The Goonies


Mikey es un chico que vive en, un pueblo costero de EEUU. Su padre se ve angustiado por los problemas que lo enfrentan a unos inversionistas que pretenden hacer un campo de golf en el barrio donde viven Mikey y sus amigos, Los Goonies.

Una tormentosa tarde de otoño, Mikey pasa el tiempo en su casa junto a sus amigos y su hermano mayor. Aburridos, suben al desván donde encuentran una gran variedad de objetos antiguos y extraños. Entre ellos descubren sin querer un mapa que indica la ubicación de un supuesto tesoro perteneciente a un pirata conocido como "Willy el Tuerto", desaparecido con su tripulación hace muchos años. El grupo decide entonces ir en busca de ese tesoro que podría solucionar económicamente el problema por el que está pasando el padre de Mikey y que en caso de no resolverse podría derivar en la disolución de "Los Goonies" como grupo.

La búsqueda del tesoro los llevará a una aventura bajo tierra escapando de las trampas de los piratas y de los Fratelli, una familia de gangsters que ansía hacerse también con el botín.

(https://es.wikipedia.org/wiki/Los_Goonies)


Ojalá
que cuando tiren nuestra casa se les caiga encima...
¡Y que les pille las pelotas!

Los Goonies nunca dicen muerto.

El rufián que intentare descifrar
el contenido de este mapa, pagará su osadía con la más terrible de las muertes.

Willy El Tuerto fue el pirata más famoso de su tiempo. La leyenda cuenta que robó un tesoro de rubíes y esmeraldas, se lo llevó a su barco y navegó hacia Occidente. El Rey de Inglaterra se enteró y mandó a su armada para que lo apresaran; tardaron dos semanas y les alcanzaron. Se produjo una horrible guerra entre el barco de Willy, “El Infierno”, y la armada. Willy huyó y entró en una cueva y los ingleses volaron las rocas de la entrada y se quedó encerrado con su tripulación y no volvieron a salir nunca. Pusieron miles de trampas para los que quisieran entrar, muriesen, y luego mató a su tripulación para que no le robasen su tesoro.


JURAMENTO DE LOS GOONIES

Nunca traicionaré a mis amigos del muelle Goon,
nos apoyaremos hasta el fin del mundo,
a través de cielo e infierno, y guerra nuclear,
buenos colegas como nosotros, estaremos pegados como alquitrán,
en la ciudad o en el campo, en el bosque o en medio de la nada,
orgulloso me declaro un miembro Goonie


El siete de junio del 2015 se cumplió , nada más y nada menos, que el 30 aniversario del estreno de Los Goonies en Estados Unidos. Que mejor excusa, y aprovecho para recalcar lo inexcusable -valga la redundancia - de que no se haya comentado antes esta película en este espacio, para escribir sobre ella. Otro motivo por el que está de actualidad, aunque desde luego nada festivo y sí trágico, es la reciente muerte debida al cáncer de la actriz Mary Ellen Trainor, quien interpretó a Mrs Walls (la madre de Mikey y Brand y también conocida por su papel de psiquiatra en Arma Letal). 

La idea de lo que a la postre se convertiría en un clásico indiscutible de los ochenta, amén de todo un emblema para el cine de aventuras y juvenil, surgió de un Steven Spielberg que no tardaría en poner a rodar la maquinaria de la mítica productora Amblin (E.T., Gremlins, Regreso al futuro, El chip prodigioso ...) para dar forma al sueño. No en vano, la cómica historia de la vomitona en el cine que cuenta Gordi a la hora de ser interrogado implacablemente por los Fratelli, le habría ocurrido realmente a un joven Spielberg (que llegó a dirigir algunas de las escenas de la película). El guión, sin embargo, recayó en Chris Columbus , quien había escrito Gremlins (1984), firmaría otro clasicazo como El secreto de la pirámide (1985, Barry Levinson), y posteriormente dirigiría Aventuras en la gran ciudad (1987), Solo en casa (1990) o Harry Potter y la piedra filosofal (2001). Richard Donner se encarga de dirigir pese a ser su primera película juvenil, aunque echando un vistazo a su filmografía esto no sorprende por lo ecléctico de su trayectoria; desde el terror de La profecía (1976) a lo fantástico de Superman (1978) , pasando por el drama de Max´s Bar (1980), la comedia de Su juguete preferido (1982) o la acción desenfrenada de Arma Letal (1987). Increíble. Y que decir de ese pedazo de banda sonora compuesta por David Grusin o el temazo de Cindy Lauper, The Goonies Good Enough. Y es que con semejante panorama mucho se deberían haber torcido las cosas para que el resultado hubiese sido malo. Y claro que no lo fue. Todo lo contrario.



No le tuvo que resultar fácil lidiar a Donner con un grupo que rezumaba hormonas y la inquietud de la juventud, aún así dio manga ancha a sus actuaciones y les permitió improvisar y actuar siguiendo muchas veces sus propios impulsos. De este grupo de desconocido actores podemos destacar - en cuanto a su posterior fama - a Sean Austin en el papel de Mikey (nuestro querido Sam de la trilogía de EL Señor de los anillos de Peter Jackson ), Josh Brolin , o el que fuera un icono en la década: Corey Feldman. Como anécdota, en cuanto al propósito de Donner de que todo se percibiese de forma natural, decir que no les permitió ver el barco pirata hasta el momento de grabar estas tomas para captar los verdaderos gestos de asombro y sorpresa en sus rostros- también he leído que la toma se tuvo que repetir a causa de la cantidad de tacos soltados por los chavales debido a la impresión recibida- . Otras anécdotas, ya que hablamos de ellas - aunque para leer sobre anécdotas os recomiendo navegar por Internet donde encontraréis infinidad  - , es que en la versión original Bocazas hablaba español y no italiano, o que la frase de referencia a una lucha contra un pulpo , pronunciada en el tramo final, se deba a que había una escena de lucha contra un cefalópodo que fue cortada (y que se puede encontrar en los extras de algún DVD o en You Tube). 


Los Goonies no se ve desde el cine o desde el sofá . No. Y es que es tan absorbente, vibrante, fantástica , mágica y atesora tantos grandes momentos que uno deja de ser espectador para vivirla en primera persona como un Goonie más. El metraje conjuga aventura, misterio, humor y algún toque emotivo, aunque también mágico, y profundamente spielbergiano - como Mikey hablando a Willy el tuerto, o cuando convence a sus compañeros de que no se rindan y luchen por conservar sus hogares - , de tal forma que no parece que estemos frente a una película, sino ante un trocito de la vida misma. Al menos estoy seguro de que para muchos en eso se ha convertido, en parte de nuestra experiencia vital. Pero claro, esta película no sólo está dirigida a un público juvenil, también está protagonizada por un grupo de niños y adolescentes que destilan naturalidad y simpatía, pero que pese a conformar un grupo unitario, individualmente son de lo más variopinto que uno se puede encontrar. Así tenemos al patoso y tragón Gordi. a Bocazás (huelga explicar sus atributos), al genial Data (un inventor en potencia al que todos sus ingenios le salen mal), al sentimental Mikey y a su musculoso hermano Brand , a la preciosa Andy - sólo estos dos, Brand y Andy, representan el prototipo de adolescentes estadounidenses con que tanto nos bombardean las películas; no en vano uno es deportista y la otra animadora - , a Stef la cascarrabias y al gigante y deforme Sloth, el único adulto, y quien pese a ser Fratelli de nacimiento deserta al bando de nuestros Goonies. Todo un grupo de parias (casi todos), una granada selección de lo más impopular que podría pupular por colegios e institutos, pero que resultan deliciosos para nosotros, para un público entregado a sus andanzas por entre lúgubres pasadizos plagados de trampas , un desván desbordante de objetos variopintos y un barco pirata que contiene un tesoro inimaginable. 



La cantidad de escenas memorables no se podrían enumerar. El inicio magistral en el que se nos presentan uno a uno a los personajes, el hallazgo del doblón y el mapa en el desván de la casa de Brand y Mikey y el relato de Willy el tuerto (maravillosa atmósfera onírica), la leyenda de Chester Copperpot, la prueba del órgano de huesos o la visión de El Infierno, el barco pirata , son sólo algunas de mis favoritas. Y qué decir de Los Fratelli, una banda de gansters poco usuales formada por una madre implacable y dos hijos que no se soportan, la némesis de nuestros héroes.

Pero por encima de efectismos y filigranas, nos encontramos con una auténtica oda a la amistad. Un verdadero grupo de colegas que se lanzan con todas las consecuencias a la que quizás sea su última aventura con tal de salvar sus hogares, una aventura plagada de peligros, en la que conocen de primera mano la muerte, y que también les sirve de auténtico viaje de iniciación a la vida, una vida que puede ser cruel y duda , pero en la que siempre habrá espacio para la fantasía. Y yo siempre estaré dispuesto a acompañarles , una y otra vez, aunque conozca de memoria todos los recovecos de Los Muelles de Goon, y sus insondables pasajes subterráneos.

El éxito en taquilla fue considerable alcanzando más de sesenta millones de dólares sólo en Estados Unidos y en general recibió críticas favorables. Pero lo más importante es que ha perdurado a lo largo de estos treinta años y ha sido reivindicada como la película bandera de la generación de los ochenta, una generación que no dudará en transmitirla a las generaciones venideras.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA




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Mad Max, más allá de la cúpula del trueno (1985, George Miller, George Ogilvie) Mad Max Beyond Thunderdome


Hay que ver las vueltas que da la vida, un día gallo de pelea y el siguiente plumero.

Dos hombres entran, uno sale.


Totalmente alejada de lo visceral de su propuesta primigenia y de la acción trepidante con tintes de wester de su secuela, Mad Max 3: Más allá de la cúpula del trueno deviene en una película de aventuras enfocada a todos los públicos. Parte de la explicación a este cambio en la hasta entonces implacable propuesta de Miller bien podría deberse a la muerte de su amigo y productor de las dos primeras partes de la saga.  Así es, Miller dudaba sobre su participación en una nueva entrega como director, pero Byron Kennedy (a quien va la película dedicada ) murió en un accidente de helicóptero cuando buscaba localizaciones para la tercera parte y este desgraciado suceso impulsó a Miller, supongo que como una especie de tributo al difunto, a retomar posición tras las cámaras. No obstante, debido a lo apesumbrado que se encontraba, Miller no se vio capacitado en ese momento para tomar solo las riendas y pidió ayuda a otro colega con el que había colaborado con anterioridad , George Ogilvie. 


Aunque se pueda pensar lo contrario, a mi juicio, esta dirección compartida no se nota mucho en el resultado final al encargarse Miller de las escenas de acción. El cambio acontece en el seno de un guión escrito  por el propio Miller nuevamente junto con Terry Haves. Así que de esa dulcificación en comparación de sus dos partes precedentes habría que "culpar" a George Miller. Otro cambio notable con respecto a entregar anteriores ocurre en el apartado musical;Brian May es sustituído por Maurice Jarre (Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago) y se incluyen varios temas (We don´t need another hero y One of the living) de la superestrella del pop Tina Turner, quien, de hecho, es una de las protagonistas.  Como curiosidad, señalar que Bruce Spence, "The Gyro Captain" en El guerrero de la carretera,  repite en esta ocasión pero interpretando a otro personaje, Jedediah el piloto.


Pese a lo dicho, esta nueva entrega me parece un espectáculo muy disfrutable y entretenido, y como película, si bien no alcanza las cotas de genialidad de sus precedentes , yo no dudaría en calificarla de notable. El problema fundamental  lo encontrarán aquellos que rastreen en busca de los elementos que caracterizaron y dieron forma a ese Mad Max seminal. Y es que son muchos de estos elementos los que se pierden a la hora de adentrarnos en La Cúpula del Trueno. 


Para empezar destaca el  poco protagonismo de los vehículos y las persecuciones -estas reducidas al tramo final-. En cuanto a las escenas de acción, que las tiene, como esa épica lucha en La cúpula , se encuentran a años luz de la violencia descarnada que Miller mostraba sin tapujos; esta acción es una muestra ligera para todos los públicos, olvídense pues de mutilaciones, sangre o cadávedes carbonizados. Los villanos , con Tina Turner a la cabeza como gobernadora en pugna con Master Blaster por la hegemionía de la Negociudad, son unos personajes en el fondo entrañables comparados con la horda de salvajes de la autopista o el Humongous de El guerrero de la carretera. Por otro lado, nuestro Max, nuestro loco Max, nunca ha mostrado un lado tan "humano" como en esta ocasión.  Pero el mayor choque, sin duda, lo hallamos en la inclusión del grupo de niños aislados en el oasis que recuerdan claramente a "los niños perdidos" de Peter Pan. Así Max adoptará ese rol de guía (Peter Pan) en busca del mundo del "mañana, mañana" , tramo final en el que la película alcanza las mayores cotas de infantilización, aunque al final reivindique ese carácter mítico con el que habría El gurrero de la carretera.


Mad Max 3: La cúpula del trueno es pues , para bien o para mal, la parte más ochentera de la saga, con todas las virtudes y defectos de la palabra - vosotros sabéis más que nadie a qué me refiero -, y en taquilla alcanzó la nada desdeñable cifra de 36 millones de dólares en Estados Unidos.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA



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Terrorífica luna de miel (1986, Gene Wilder) Haunted Hooneymoon


Gene Wilder dirige y protagoniza esta comedia de teatral puesta en escena que remite directamente a películas como "Un cadaver a los postres" (Robert Moore, 1976) o a la también ochentera "Cluedo" (Jonathan Lynn, 1985) envolviendo con una atmósfera sobrenatural el misterioso asesinato en una mansión que las tres comparten en común; en este caso una terrorífica orquestación con objeto de terapia psicológica torna en una conspiración asesina para conseguir una herencia.

El histrionismo habitual de Wilder queda otra vez patente en lo que supone un nada nuevo despliegue de tics, chascarrillos y algún momento que nos trae a colación la fenomenal "El jovencito Frankestein". Pero sin duda prefiero a un Wilder como actor que como director, y es que detrás de las cámaras vuelca un humor demasiado estrambótico y saturado de situaciones disparatadas, un humor mucho más ecuánime, por otro lado, y acertadamente comedido cuando sigue las indicaciones del señor Mel Brooks , por ejemplo, y que se desboca en todos sus intentos como director, véase "La mujer de rojo", o "El hermano más listo de Sherlock Holmes".


El resto del reparto sigue la estela wilderiana sobreactuando al máximo y sin ofrecer nada reseñable por quien suscribe. Únicamente, y a modo de anécdota, señalar que esta fue la última película de Gilda Radner antes de fallecer de un cáncer y que la actuación de Dom Deluise fue ganadora del Razzie a la peor "actriz" de reparto(Deluise es un hombre que interpreta un papel de mujer).
Pero si algo destaca del conjunto de un obra, por otro lado, mediocre, es la maravillosa ambientación y el despliegue de efectos completamente artesanales que suponene un homenaje a la factoría Hammer y a los clásicos del cine de terror; sólo por esto, "Terrorífica luna de miel" merece una oportunidad.

En conjunto nos encontramos ante una obra cómica menor que pasó sin pena ni gloria por la década pero que aún así contiene algún que otro momento simpático, varias vueltas de tuerca argumentales y un toque personal que puede hacer interesante su visionado cualquier tarde lluviosa de fin de semana en la que huyendo del rugido de los truenos nos refugiemos en una sorprendente mansión encantada.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

Ficha técnica y artística

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Mad Max 2: El guerrero de la carretera (1981, George Miller) Mad Max 2


Tras el holocausto nuclear, la gasolina se ha convertido en un bien escaso y muy codiciado. Mad Max, héroe solitario, inicia una lucha sin cuartel para ayudar a una colonia de supervivientes constantemente atacada por un grupo de violentos guerreros que intenta arrebatarle un tanque de gasolina. Max decide ayudar a los defensores del tanque... (http://www.filmaffinity.com/es/film652388.html)



Mi vida se apaga... mi vista se oscurece... sólo me quedan recuerdos. Recuerdos que evocan el pasado. Una época de caos, de sueños frustrados, éste páramo. Pero sobre todo, recuerdo al Guerrero de la Carretera, al hombre que llamábamos Max.
Para comprender quién era hay que retroceder a otros tiempos, cuando el mundo funcionaba a base del combustible negro, y de los desiertos surgían grandes ciudades de tuberías y acero.
Ciudades desaparecidas, barridas...
Por razones olvidadas hace largo tiempo, dos poderosas tribus guerreras se declararon la guerra, provocando un incendio que devoró a las ciudades. Sin combustible ya no eran nada. Construyeron una casa de paja. Las máquinas rugientes jadearon y se detuvieron.
Los líderes hablaron... y hablaron... y hablaron. Pero nada pudo detener la avalancha. El mundo se tambaleó. Las ciudades estallaron en un vendaval de pillaje, en una tormenta de miedo. Los hombres se comieron a los hombres.
Los caminos eran pesadillas interminables. Sólo sobrevivían los que se adaptaban a vivir de los desechos o eran tan brutales como para dedicarse al pillaje. Bandas de malhechores se adueñaron de las carreteras, listas para entablar combate por un tanque de gasolina.
Y en medio de este caos de ruina, los hombres normales sucumbían aplastados. Hombres como Max... el Guerrero Max... que con el tremendo rugido de una máquina lo perdió todo. Y se convirtió en un hombre vacío, un hombre quemado y sin ilusión. Un hombre que, obsesionado por los fantasmas de su pasado, se lanzó sin rumbo al páramo.
Y fue aquí, en este lugar desolado, donde aprendió a vivir de nuevo.

Que mejor que aprovechar el reciente estreno de Mad Max: Fury Road (2015) para comentar las dos partes de la trilogía ochentera (lo siento, la primera es de 1979). Respecto al regreso del loco Max, he de decir que recién vista en su estreno me ha parecido una sobrada acojonante, visualmente impactante, pura adrenalina, y un regreso a lo más alto de George Miller. Pero esa es otra historia. Quién sabe, quizás en un futuro también se comenten por estos lares estrenos que tengan relación con clásicos de los ochenta ... Pero a lo que vamos, abróchense sus cinturones - aunque esto no les librará de morir calcinados dentro de algún vehículo monstruoso - y viajen conmigo a lo más profundo del páramo australiano, donde el combustible escasea y los locos abundan.


En 1979 , un neófito llamado George Miller, cuya profesión, bien alejada del séptimo arte,  era la medicina, debutó con una de las películas de culto más aclamadas del siglo XX. Mad Max (1979) es una serie B cruda, sucia y sin concesión alguna ambientada en un futuro aciago en el que ya se entreve el escenario post apocalíptico en el que se nos sitúa de pleno en su segunda parte. Max es un policía que vive al límite jugándose la vida en cada servicio por la presencia de bandas de despiadados asesinos que no respetan nada ni a nadie. Con el asesinato de su mujer e hijo Max cruza el límite de la cordura y tomará venganza de aquellos que le despojaron de quienes eran todo en su vida.


En el prólogo de esta secuela se nos explica que el escenario de la primera parte culminó en una guerra nuclear que desoló el mundo. Así , Max deambula sólo por ese páramo , rodado en realidad en los desiertos australianos de Broken Hill, con un objetivo: sobrevivir a cualquier precio. Esta sencilla premisa conforma el núcleo. Así, sobre la estructura compacta de un guión sencillo , Miller construye una película de acción trepidante en la que la historia y los diálogos son reducidos a la mínima expresión. La acción, pese a situarse en un futuro post- apocalíptico, contiene reminiscencias medievales, por ese retroceso, o vuelta atrás de la civilización - ese acoso al que son sometidos los habitantes de la refinería  recuerda a la toma de un castillo -  y del espaguetti western - cómo no al tratarse de un solitario héroe que actuará únicamente por interés propio al igual que el hombre sin nombre de Leone- . Pero además, la épica  narración inicial dota de un carácter mítico a nuestro héroe al más puro estilo del Conan de Millius, - Miller cita el libro El héroe de las mil caras de Joseph Campbell como base para esa concepción del héroe arquetípico -  sin obviar otras influencias como el cómic, la estética punk y , como reconoció el propio Miller, Kurosawa.



El mayor logro de Miller es construir una epopeya post-apocalíptica de corte minimalista pero sumamente efectiva y que deja sin aliento al espectador con unas persecuciones a motor - vehículos que conforman monstruosas aberraciones reflejo de la personalidad de sus conductores y de la sociedad podrida que habitan -  que crearon escuela - perfectamente ensambladas con la música compuesta por Brian May (no es el guitarrista de Queen)- , esto sin obviar momentos de humor negro y creando un universo propio poblado - que sería imitado desde entonces sin piedad en numerosos ejemplos del explotation más infecto- por una panda de freaks sin parangon. Max no es el único loco. Héroes y villanos - exceptuando a la mayoría de habitantes de la estación - son gente perturbada o sumamente peculiar. Así nos encontramos con el niño del boomeran, al freak del autogiro, o a una corte de desquiciados malvados con un gusto especial por el cuero y la violencia gratuita que tratarán a toda costa de satisfacer sus instintos más primarios; destacando sobre todos ellos el malvado Humungus y su mano derecha Wez. Y luego está Mel Gibson interpretando a Max al volante del Interceptor. Un personaje que le pertenece por derecho propio y que en esta ocasión parece recuperar un poco de esa humanidad de la que fue despojado de las manos de un niño del boomerang que narrará de adulto esta historia. 





Aunque mucho más violenta en su corte original - Mad Max 2 fue cercenada por la censura australiana - cosechó grandes críticas, un apoyo incondicional del público que le otorgó el estatus de culto y una recaudación de más de 23 millones de dólares en los Estados Unidos partiendo de un presupuesto de 2.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

El terror no tiene forma (1988,Chuck Russell) The Blob


Apetito insaciable


Remake de la película clásica de ciencia ficción “La masa devoradora” (1958, Irvin S. Yeaworth Jr.) , “The Blob”( conocida en España como “El Terror no tiene forma”), es un buen ejercicio de terror de serie B que supera con creces la versión original así como a la mayoría de películas de esta temática que actualmente copan los cines. Chuck Russell, que debutó con Pesadilla en Elm Street III, y también es conocido por otras películas como La Máscara (protagonizada por Jim Carrey) o Eraser (Arnold Swachenegger), dirige de forma más que correcta y nos regala un buen puñado de imágenes impactantes así como una historia mejor desarrollada y más adulta que su precursora del 58.


Cartel de "La masa devoradora"(1958), con Steven McQueen

La historia se desarrolla en el tranquilo pueblo de Arborville, cuya quietud se verá rota cuando un supuesto meteorito colisione contra su suelo y una pequeña masa rosa comience a devorar a pasos agigantados a todo ser vivo que se cruce a su paso adquiriendo un tamaño descomunal. Serán dos jóveves, el rebelde Brian Flagg (Kevin Dillon) y la animadora Meg Penny (Shawnee Smith), los que planten cara al ente teratológico y traten de advertir a los habitantes de Arborville (que serán conscientes demasiado tarde) sobre el terrible peligro que les acecha.


Kevin Dillon y Shawnee Smith

Sobre estas sencillas premisas se desarrolla una historia cuyo punto fuerte son, sin duda, los efectos especiales, constituyendo estos el armazón sobre el que se sustenta la trama, presentándose muy logrados y destacando por sus altas dosis de bizarrismo; en ocasiones recuerdan y se deja notar la influencia de una obra cumbre del género como es “La Cosa” de John Carpenter. No es de extrañar que superen ampliamente a los de su predecesora, que precisamente adolece de una inocencia que alcanza el ridículo, e incluso a muchas de las producciones del género actuales; completamente diluidas en el uso de recursos digitales.


Las muertes atroces: sin duda una característica del cine de terror de los ochenta



Escenas como la de la cocina, en la que un hombre es engullido por el fregadero del que violentamente saldrá la masa rosa y se erigirá desafiante en el techo, o la magnífica secuencia en el cine, en la que se juega con la metaficción al desarrollarse dos acciones paralelas entre lo que ocurre en la película que proyectan y lo que nosotros vemos en la película, son ejemplos de que pese a los tópicos sobre los que navega, “El terror no tiene forma” da un toque de distinción al género, acentuado por el tratamiento de sus personajes (“el chico bueno” será engullido por la masa a la primera de cambio mientras que “el chico malo” pasará a ser el protagonista), y porque a pesar de ser un mero producto de entretenimiento se puede barruntar una crítica a las consecuencias de una experimentación científica exenta de toda ética y a un extremismo religioso dispuesto a todo con tal de demostrar la verdad de lo expuesto en las sagradas escrituras; personificadas en el científico y en el reverendo.


El fregadero caníbal

Sin duda una película infravalorada que merece una oportunidad.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

Ficha técnica y artística

Trailer



La escena del fregadero



Diez minutos de película incluyendo la escena del cine

Cannon Films





Una historia llena de aventuras, ninjas, sudor y pólvora

Cortesía de la editorial Appelhead Team Creaciones - que junto a Nafra Colección y Corazón literario son los responsables de la existencia de este proyecto- y por medio de Jorge Serna – fundador del colectivo Asturias Fanterror, director creativo del Festival Internacional de cine Fantástico y de Terror de Avilés y colaborador de la página de Facebook Cine de los 80 (que servidor ha creado)  – he tenido el inmenso placer de leer un libro tan genuinamente ochentero como el que nos ocupa. Así que, antes de entrar en el contenido, dar las gracias por tan generoso aporte a mi (hace tiempo ingente) biblioteca personal.

Lo primer que llama la atención del libro es su apariencia. Sin duda un diseño muy atractivo y una edición muy cuidada y bonita que contiene gran cantidad de fotografías. La portada, el logo de la Cannon con varios personajes de sus películas fetiche reflejados, es un acierto pleno en el terreno comercial.

 Pero vamos a lo que realmente interesa. Cannon films es un recorrido pormenorizado de la historia de la mítica productora y un repaso a sus películas más emblemáticas.
Partiendo de un cachondísimo prólogo de Paco Fox, Pedro José Tena, tras una introducción también de cosecha propia, escribe de forma amena, pero no por ello menos exhaustiva, la historia de una productora (propiedad de Dennos Friedland y Christopher Dewey) fundada en 1967 y centrada en el sexploitation que pasó a manos de los primos israelíes Emanen Golan y Yoren Goblus. Es a partir de este momento cuando la Cannon produciría todos aquellos títulos que a los ochenteros acérrimos nos resultan tan inconfundibles. Pero cuidado, al leer este capítulo muchos estereotipos se derrumbarán. En primer lugar descubriremos que la Cannon no sólo centró sus películas en el cine de acción y serie B de calado macarra, sionista y pro -  Reagan , si no que descubriremos toda una gama de propuestas a cada cual más insospechada. En segundo lugar la imagen de Mehanen como un productor sin escrúpulos capaz de rodar cualquier bazofia con tal de obtener beneficios queda distorsionada por alguien obsesionado con rodar una película de calidad que triunfe en algún gran premio de cine internacional. Por lo demás, el capítulo nos relata los éxitos, fracasos y vicisitudes varias por la que pasó la productora desde sus inicios hasta su desaparición.



La segunda parte (y el grueso) se centra en el comentario por parte de diversos autores (Serena Iniesta, Luis Martínez, Jose Viruete, Jorge Serna, Ricardo Herbosa y otros de los que encontraréis información en el libro) de las películas más representativas de la productora. Títulos de sobra conocidos como Desaparecido en combate, La justicia del ninja, Cobra, Masters del universo, El justiciero de la noche, Contacto sangriento o Fuerza vital (entre muchos otros) son comentados con esmero y el amor de un fan del género. Cada uno con su estilo, pero con un denominador común: escritura ágil e interés del contenido.

El resto incluye una entrevista a Menean Golan y otros capítulos dedicados a los videojuegos surgidos a raíz de algunas películas, juguetes y cómics y los proyectos que no se materializaron. 

 
 Se trata de una guía completísima, casi me atrevería a afirmar que definitiva (en español), sobre la productora.

Si lo queréis conseguir no dudéis en visitar los siguientes enlaces




Y para los coleccionistas …


GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA