Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Loca academia de policía 2: Su primera misión (1985, Jerry Paris) Police Academy 2: Their First Assignment


Mahoney y sus amigos se han graduado ya en la academia de policía y se les asigna su primera misión. ¿Estarán preparados para enfrentarse a una peligrosa banda callejera de gamberros? (http://www.filmaffinity.com/es/film207548.html)


Tras el éxito de Loca academia de policía (1984, Hugh Wilson) la secuela no se hizo esperar. En esta ocasión dirige el ya difunto Jerry Paris ( quien repitió en la tercera parte y tenía en su haber una extensa carrera como director en la televisión), el guión corre a cargo de Barry W. Blaustein conjuntamente con David Sheffield (coincidirían de nuevo en El príncipe de Zamunda y en El profesor chiflado) y la característica música sería otra vez obra de Robert Folk (en realidad toda la música de la saga corre a cargo de Folk). 

Las principales novedades de esta secuela - pese a que el tono humorístico en clave de situaciones o gags es muy similar al de la primera - son que nuestros otrora reclutas son ya policías hechos y derechos que se enfrentarán a su primera misión (con lo que la acción ya no estará ubicada dentro de la academia). Como consecuencia de esto se produce otra novedad que es la presentación de nuevos personajes que no sólo cobrarán protagonismo en esta parte, sino que harán lo propio en sucesivas mientras que otros desaparecerán (en algún caso para siempre y en notros para regresar).


El distrito 16 es el peor de la ciudad desde que es asolado por una banda de delincuentes. El capitán Pete Lassard (Howard Hesseman) pide ayuda a su hermano Eric (George Gaynes) y este le envía a seis de sus recién graduados de su última promoción. Así Mahoney, Jones, Tackleberry, Hightower, Hooks y Douglas Fackler llegan al distrito 16 para encarar su nueva y peligrosa misión. Pero no sólo tendrán que plantar cara a la panda de desquiciados quinquis liderados por Zed (Bobcat Goldthwait), sino que habrán que lidiar con un desalmado y rastrero teniente Mauser (Art Metrano) que hará todo lo posible por hacerles fracasar con tal de lograr su ascenso y que contará con la ayuda de su imbécil lacayo, el sargento Proctor (Lance Kinsey). 



En esta nueva entrega, tan alocada como la primera, destacaría a Zed como desquiciado líder pandillero instigador de las más disparatadas situaciones, al miedoso tendero atemorizado por Zed del que desconocemos su nombre (hasta una tercera entrega en la que ambos se reencontrarán en el lugar más inesperado) y al arribista teniente Mauser, que no saldrá indemne de su intento de hacer la vida imposible a nuestros queridos policías. También seremos testigos del primer y gran amor de Tackleberry, una compañera motorista tan obsesionada por las armas como él y cuya familia lo dejará a la altura de una hermanita de la caridad.  Mahoney seguirá en su línea y  Jones, aparte de su retahíla de ruidos vocales,  nos ofrecerá su conocimiento de artes marciales a lo Bruce Lee.

En definitiva, una secuela que me resulta más divertida que la primera y que marcaría la línea a seguir en la tercera parte.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

Superman IV: En busca de la paz (1987, Sidney Furie) Superman IV: The Quest for Peace

 


Supermán ha decidido eliminar todas las armas nucleares de la Tierra estrellándolas contra el Sol. Pero Lex Luthor ha creado un doble del héroe que siembra el caos en todo el mundo. Además, la hija del dueño del periódico donde trabaja Clark Kent encuentra al joven tan atractivo que sólo contribuye a causarle más problemas. (http://www.filmaffinity.com/es/film409036.html)


 Madre de Dios, ¡esta película es deleznable! Menudo punto y final más cutre casposo para la saga protagonizada por Reeve. Nadie se merecía esto, joder. Pero claro, como muchos de los desastres cinematográficos habidos y por haber, este también tiene su historia …


Después de la tercera entrega, los Saklinds (qué tíos más pesados) trataron de ampliar el universo Superman con Supergirl (1984). Como los resultados tampoco fueron para tirar cohetes y ya la recaudación de la tercera parte del hombre de acero había sido relativamente floja, consideraron que la fórmula estaba agotada y decidieron devolver los derechos nada menos que a la Warner. Pero resulta que como la productora estaba ocupada en otros proyectos terminó por co-producir la película, ¡con la Cannon de Golan y Globus! Vamos, que la Warner les dio 37 millones de dólares para que nuestros primos favoritos hiciesen la película a su gusto. Estos 37 millones son una cifra modesta si se comparan con las cantidades invertidas en las dos primeras películas, está claro, pero teniendo en cuenta que para la tercera el presupuesto fue de 39, pues no era tan descabellada la cosa. El problema es que por entonces la Cannon no pasaba por su mejor momento, y los primos judíos, más listos que una ardilla, pensaron : “oye primo, ¿y por qué en vez de invertir los 37 millones de dólares le metemos sólo 17 y los otros 20 los utilizamos para pagar pufos y producir otros clásicos cutre casposos?” Y así fue.  Total, 17 millones de dólares para la cuarta película de una saga cuya primera parte había costado 55, ¡casi nada! Evidentemente, con ese presupuesto, no se pudo contratar a un equipo de efectos visuales decente, y este es uno de los lastres más grandes de toda la película, porque son absolutamente mierdosos. Hasta los títulos de crédito son cutres, y no digamos las escenas de vuelo, en que se ve perfectamente una pantalla con imágenes detrás de Superman, la hostia, vamos. A esto hay que sumar que el dinero se agotó antes de finalizar la película, por lo que muchos de esos efectos ya malos de por sí fueron reutilizados en varias escenas. Una producción 100% Cannon.




En cuanto a los actores, recuperaron a los secundarios habituales. Hackman y Margot Kidder regresan con el protagonismo de antaño. Otras incorporaciones fueron las de la, por entonces de moda, Mariel Hemingway, y el por entonces desconocido Jon Cryer (hoy día famosísimo debido al éxito de la serie Dos hombres y medio). Reeve, pese a ser reticente,  aceptó enfundarse de nuevo el traje de Superman a condición de colaborar en el guión y que le produjeran su proyecto El reportero de la calle 42 (1987). Así que con el grueso de la plantilla clásica de Superman al completo sólo faltaba encontrar director. Aunque parezca increíble al primero que se le ofreció el puesto fue a Richard Donner, que rechazó por encontrarse preparando Arma Letal. Después fue a Richard Lester, quien tampoco aceptó. Otros que rechazaron fueron ¡Wes Craven y Paul Verhoeven! Finalmente fue Sidney J Furié (El Ente, Águila de acero) el  encargado de llevar adelante este despropósito.

Vamos con la historia. El marco es La Guerra Fría entre EEUU y la URSS. Harto de una escala armamentística sin parangón, un niño escribe una carta a Superman pidiéndole que se deshaga de todas las armas nucleares. Al principio Superman duda, porque no quiere interferir en asuntos humanos, pero finalmente lanza todo el armamento nuclear al sol y lo destruye. Luthor que se ha escapado de la cárcel con la ayuda de su sobrino Lenny (Jon Cryer ) consigue material genético de Superman y al mandarlo con uno de los misiles nucleares al sol crea al Hombre Nuclear (Mark Pillow, cuya voz en la película es la de Hackman), un superhombre que obedece sus órdenes y que ha sido creado para matar a nuestro héroe. Vale, la historia parece que promete y un supervillano nuclear parece la hostia. Pues no amigos, porque nada se salva de la quema.



Esa subtrama en la que Clark es acosado por Lacy Warfield (Mariel Hemingway) alcanza cotas inenarrables en esa patética doble cita de estos dos con Superman y Lois. Lo de que Clark descubra su identidad a la primeras de cambio a Lois para pedirle consejo y acto seguido volver a borrarle la memoria con un beso (como el final de la segunda parte),  da pena. Hay sucesos increíbles como que las armas nucleares sean lanzadas al sol en una red, o que lleven a  Lacy a volar por el espacio (¡que en el espacio no hay aire, idiotas!). Las escenas en la Fortaleza de la Soledad, con esos dos viejos puesto ahí sin ton ni son, cutrísimas. ¡Y que hay de la nueva visión del albañil que gasta Super! Sí , amigos, ¡Superman reconstruye La Muralla China con una mirada! ¡ Acojonante! Pero lo peor de todo , con diferencia, es el antagonista de Superman. Porque lo que se nos ofrece es uno de los personajes más grotescos e infames de toda la historia del cine. El tío nace en el espacio vestido como una drag queen y cuando se presenta a Luthor no deja de decir: “matar a Superman”, como un auténtico cretino. El Hombre Nuclear es El Marilis Solar amigos, El Bujarrón Atómico que cuando se mosquea afila sus uñas y araña a Superman en una de las escenas de lucha más bochornosas que uno recuerda. Para colmo, ese arañazo deja  a Superman hecho caldo - se parece al personaje de Lestat al final de Entrevista con el vampiro (1994) - , ¡a saber dónde metería la mano!  Para terminar, esa resolución en la que Clark utiliza el cristal verde para curarse (tras el arañazo del Super Marilis) tampoco tiene sentido, por no hablar de un final tan chorras …





Originalmente, la película iba a durar 135  minutos, que fueron recortados a 90. Para eso eliminaron escenas aquí y allá. Estas escenas se incluyen en algunas ediciones de DVD. Yo las he visto y os aseguro que desde entonces las pesadillas son recurrentes. Acabo de decir que el Hombre Nuclear es uno de los peores villanos de la historia del cine. Pues bien, varias de esas escenas eliminadas nos muestran a otro supervillano, creado antes del Hombre Atómico, que es todavía peor. Un Super Lerdo que eleva la capacidad intelectiva del Hombre Atómico a la de Einstein. Con eso lo digo todo. Otras escenas eran las del rescate de una niña absorbida por un tornado o cuando Superman salva a unos militares soviéticos de un misil accionado por el Hombre Atómico.

Como habréis podido adivinar, los beneficios de Superman IV fueron un batacazo estrepitoso, que ni siquiera cubrieron los gastos de producción. El peor de los finales posibles para una saga que mereció correr mejor suerte.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA


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Superman III (1983, Richard Lester) Superman III




Superman tiene que enfrentarse con una máquina creada por un genio de los ordenadores llamado Gus Gorman, con un magnate megalómano que pretende transformar la Tierra y lo que es peor con un desdoblamiento de personalidad. Pero también habrá tiempo para que Clark Kent vuelva a Smallville para encontrarse con Lana Lang, su novia de la adolescencia. (http://www.filmaffinity.com/es/film605168.html)





Después de defenestrar a Richard Donner, los Salkind repitieron por tercera, y última vez, como mandamases de otra película del hombre de acero. Sobre esta cuestión en concreto podéis saber más si leéis mi comentario de la segunda parte, así que no me extenderé demasiado. Sólo diré que este hecho tuvo repercusiones que afectaron directamente a la película que nos toca. En primer lugar, por el abuso del humor, que, al parecer, fue uno de los motivos que les impulsaron a deshacerse de un Donner más afín a una trama épica y oscura a favor de Richard Lester, quien terminaría la película de Donner y también dirigiría esta. En segundo lugar, porque dos de los mejores secundarios, Gene Hackman y Margot Kidder, corrieron casi la misma suerte que Donner al manifestar su rechazo público por el modo en que se le trató (aunque Ilya Salkind lo negase posteriormente): Hackman fue sustituido por Robert Vaughn en el papel de malo malísimo, y Margot Kidder, con la excusa de un viaje,  aparece únicamente, ¡durante cinco minutos  en toda la película! Otros que tampoco repiten son Ned Beatty (Otis) y Valerie Perrine (Eve Teschmacher).  Sin embargo, en el equipo técnico sí que hay nombres que trabajaron en la anterior parte: Ken Thorne en la música,  Peter Murton en el diseño de producción o Colin Chilvers como director de efectos especiales. 



Ya desde el inicio nos queda claro que el humor será pieza central. No sólo por la presentación de Gus Gorman, el personaje que interpreta el humorista Richard Pryor (quien gozará de un protagonismo excesivo a base de un despliegue de gags), sino por la concatenación de tan desgraciados como desastrosos acontecimientos que nos presentan los títulos de crédito iniciales. Gorman, un vago redomado que por casualidades de la vida resulta un genio informático, es reclutado por Ross Webster, el villano sustituto de Luthor, para utilizar sus conocimientos técnicos  acorde a sus intereses. Este componente informático, muy presente durante toda la película, coincide con el boom computacional que se vivió en los ochenta y que se materializó en películas como Tron (1982), Juegos de Guerra (1983) o Sueños eléctricos (1984). Paralelamente, Clark regresa a su pueblo natal, Smallville, para realizar un reportaje para el Daily Planet. Allí se reencontrará con Lana, su antiguo amor, con quien retomará relaciones sentimentales. Las dos tramas confluyen cuando Gorman trata de sintetizar kryptonita, por encargo de Webster, para matar a Superman. El problema es que un porcentaje mínimo es desconocido, por lo que Gorman lo sustituye por alquitrán. Esta krytonita, lejos de matar a Superman, lo convierte en la antítesis de lo que es: un ser vicioso y malvado (¡si hasta se cepilla a una manceba y tó!). En este punto, Reeve ofrece una interesante actuación mostrando el lado cabroncete del dechado de moralidad al que estamos acostumbrados; con escenas memorables como cuando endereza la torre de Pisa (escena inicialmente concebida para Superman II) o cuando se pilla una melopea de espanto. Al final se produce una pelea a muerte entre Clark y el Superman malo, resultando victorioso (evidentemente) el bueno, quien se enfrentará a su vez a un superordenador ideado por Gorman. Este es quizás el segmento más flojo, con ese monstruo mecánico en el que queda convertida la hermana marimacho de Webster, más propio de una serie B de los cincuenta, y esa resolución chorras del ácido.




Superman III, sin que sea necesariamente una mala película (bien rodada, aceptablemente entretenida y con una trama interesante, sobre todo esto último), pudo dar mucho más de sí. Y es que ese humor que destila por los cuatro costados no es necesariamente malo, pero una cosa es una incursión comedida, como la de las dos primeras partes, y otra bien distinta darle prioridad sobre su esencia, que es la de una película de fantasía y aventuras. En el aspecto financiero fue un fracaso considerable (teniendo en cuenta los beneficios de las dos partes anteriores), que recaudó 60 millones de dólares partiendo de un presupuesto de 39. Vista en perspectiva, me parece inferior a las películas de Donner (sí, para mí la segunda es de Donner también), pero comparada con la cuarta, que espero comentar en breve, puede considerarse un peliculón. Pero esa es otra historia…

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA


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Juego diabólico (1986, Kevin Tenney) Witchboard



Jim y Linda, decididos a vivir juntos, se mudan a una mansión victoriana en el pequeño pueblo de Fairfield. Para celebrar su nuevo hogar dan una fiesta en el transcurso de la cual Brandon introduce a todos los invitados en el juego de la "Ouija". Tras contactar con el espíritu del pequeño David, Linda (diabólicamente obsesionada con el juego) empieza a jugar sola con el tablero y empieza a distanciarse de Jim... (http://www.filmaffinity.com/es/film940973.html)
 Película de terror de bajo presupuesto que supuso el debut de Kevin Tenney como director. Quizás no os suene el nombre, pero seguro que diciendo que también dirigió La noche de los demonios (1988) ya entráis en materia. Los protagonistas son Todd Allen (Máscara, Mensajero del futuro, Django desencadenado), Stephen Nichols , conocido sobre todo en el mundo de las series de televisión (Santa Bárbara, Melrose Place) y la (por entonces) preciosa y ahora malograda Tawny Kitaen (Despedida de soltero, Santa Bárbara).


De entrada, lo más reseñable es el hecho de ser una de las primeras películas en centrar su trama alrededor de la famosa tabla a través de la cual, supuestamente,  se podría contactar con seres espirituales y demás parafernalia. Pero, si bien en conjunto resulta una película aceptable, con buenos momentos, como las muertes (¡ay sadiquillos míos!) ,o algunas escenas que coquetean con lo terrorífico y lo divertido- con el añadido de los lustrosos flashes de estética ochentera que emanan sus personajes (tremenda la medium, Zarabeth) y algunas situaciones entrañables vistas hoy día - como película de terror la encuentro flojilla. 





Las actuaciones son bastante malas, el guión justito, y carece de una atmósfera propicia al género que representa., recordándome, en determinados momentos, por el desarrollo de la acción y de las relaciones de los personajes (como la rivalidad de los antiguos amigos a causa de Linda) , los decorados, el empleo de la música, o la escasez de efectos visuales y especiales,  más a un telefilm que a una película de terror propiamente dicha (¡y eso que la portada promete mucho!). Y si es verdad que mejora por momentos y ese tufillo a telefilm se desvanece pasada la primera parte, desaprovecha bastante su potencial limitándose a cuatro sustos y no enfocando la historia en torno al malvado e icónico Malfeitor. Un malo con tantas posibilidades merecía un desarrollo de personaje más profundo a nivel de guión, y también una mayor presencia física, sin embargo, sólo en el tramo final se le da algo de cancha, y la verdad es que sabe a poco, rozando la vergüenza ajena el momento en que habla a través de una desmelenada Linda poseída por su espíritu, aunque este momento sea de los más ochenteros de la película y tenga su encanto.




Juego mortal fue bien recibida por el público recaudando más de siete millones de dólares partiendo de un presupuesto de dos. Esto dio pie a varias secuelas en los noventa, la segunda de ellas, Witchboard 2: La puerta del infierno (1993), fue dirigida por el propio Tenney.

¡La recomiendo principalmente por el factor nostalgia!

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA


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Pesadilla en Elm Street 2: La venganza de Freddy (1985, Jack Sholder) A Nightmare on Elm Street 2: Freddy's Revenge


Una familia llega a una casa en la que cinco años antes se habían cometido varios crímenes. Poco después, el hijo comienza a tener unas horribles pesadillas que le empujan al asesinato. (http://www.filmaffinity.com/es/film652110.html)


Jesse: Algo está intentando introducirse en mi cuerpo

Ron: Sí, es una chica, y está esperándote. Y tú quieres dormir conmigo.

Chocante. Así definiría la secuela de la exitosa Pesadilla en Elm Street que revivió a la New Line Cinema. No digo que no me guste, o que me parezca mala, simplemente ... Me resulta chocante... Dos son los motivos que me impulsan a clasificar a esta película de esta guisa. El primero es su fuerte carga homoerótica. El segundo el cambio de tercio respecto a  las reglas instauradas por Craven respecto al Dios del sueño, quien , precisamente por esto declinó participar en el proyecto.

En efecto, la carga homosexual, independientemente de las intenciones del guionista David Chasquin (Lecturas diabólicas, La granja maldita), es evidente. El protagonista, Jesse Walsh (Mark Patton) es un adolescente muy afeminado tanto en su aspecto físico como en su comportamiento: esos gritos de histérica para descojone del personal, ese bailecito con gafas horteras, su ambiguo comportamiento con su compañero Ron (Robert Rusler) ... Y eso a pesar de su relación con Lisa (Kim Myers). Más explícito, a este respecto, resulta todavía la visita al bar de ambiente que culmina con la muerte de su sádico profesor de gimnasia en la ducha previamente de haber sido azotado en las nalgas con una toalla(y no es coña) ...





En cuanto al cambio de reglas este es un hecho que decepcionó a muchos seguidores y que no guarda coherencia con la saga. Porque si la premisa era que Freddy actuase como una deidad cuasi omnipotente en lares de Morfeo, ¿qué  sentido tiene que despliegue su poder en la realidad? Para esto se juega con la posesión de Jesse por parte de Krueger al mudarse a la que fue la casa de Nancy (la protagonista de la primera parte) y encontrar su garra, pero tampoco resulta ni coherente ni convincente. En efecto, Jesse comienza a ver a Freddy en sueños, pero después lo ve despierto (en la escena de la muerte de Ron , literalmente llegará a transmutarse, dolorosamente, en él), y no sólo él; sus padres serán testigos de extraños fenómenos como un pájaro que arde espontáneamente, idén de la tostadora; el entrenador será golpeado por balones y atado por cuerdas antes de morir; y el culmen sucede en la fiesta de la piscina en la que todos los asistentes son atacados por nuestro querido hombre del saco. 




Pese a esto, a mí me parece una película entretenida, lo que ocurre es que prácticamente no tiene cabida en el universo Freddy que se desarrollaría posteriormente. Jack Sholder - a quien el productor Robert Shaye le ofreció el papel por haber trabajado juntos con anterioridad - , también director de la fantástica Lo oculto (1987), hace un buen trabajo, la música de Chirstopher Young - sin llegar a la genialidad de la de Charles Bernstein - transmite inquietud con una base orquestal muy atmosférica, y se pueden destacar grandes momentos como ese inicio en el que un autobús desbocado termina suspendido en equilibro sobre una gigantesca columna rocosa que se erige sobre un precipicio infernal, o cuando Freddy se abre paso - con gran dolor para nuestro protagonista - a través del estómago de Jesse e irummpe en la realidad. También a destacar el maquillaje de Freddy obra de Kevin Yagher (repetiría labor en la tercera y cuarta parte además de en la serie de televisión sobre Krueger) , quien lo rediseñó basándose en un libro de quemaduras para darle el mayor realismo posible y perfiló sus rasgos al modo de una bruja.



En taquilla funcionó muy bien recaudando 30 millones en Estados unidos con un presupuesto de 2.200.000, reanimando aún más a la New Line Cinema y encauzando sus esfuerzos hacia una tercera. Lo dicho, una curiosidad dentro de la saga, pero ni de lejos la peor.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA


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Loca academia de policía (1984, Hugh Wilson) Police Academy


Las nuevas normas dictadas por la alcaldesa significan que el sexo, el peso, la altura y la inteligencia ya no serán factores decisivos para alistarse en las fuerzas del orden. Esto abre las puertas de toda clase de chusma, para disgusto de los instructores, si bien es cierto que no todo el mundo estará ahí por elección, como es el caso de Mahoney cuya alternativa era la prisión, y que intentará por todos los medios que le expulsen hasta que se da cuenta de que le gusta ser cadete de la academia. (http://www.filmaffinity.com/es/film781059.html)


El cuatro de marzo de este año, la recién elegida alcaldesa Mary Sue Beal anunció que pensaba cambiar los sistemas de reclutamiento para la policía de esta ciudad. Desde ahora, la estatura, el peso, el sexo, la educación y la fuerza física no servirían para excluir nuevos reclutas de la Academia de Policía Metropolitana. Centenares de personas que jamás soñaron con ser agentes de policía se inscribieron enseguida. Naturalmente, la policía se lo tomó muy mal.



En Loca academia de policía disfrutaremos de una de esas disparatadas comedias tan típicas de los ochenta del estilo de El pelotón chiflado, Porky´s o Top secret, por citar algunos ejemplos. Fue tal su éxito (recaudó  más de 80 millones en EEUU con un presupuesto de 4) que dio lugar a una saga formada por un total de siete películas de la que, por lo general, es considerada la mejor (no es mi opinión, pero de eso ya hablaremos cuando comente el resto).


Al parecer, la trama se inspiró en un suceso real del que el productor Paul Maslansky (lo sería de toda la saga) tuvo conocimiento: a principios de los ochenta se anunció que en Nueva York flexibilizarían el baremos para los candidatos a la policía de la ciudad. Malansky se imaginó la cantidad de ineptos que podrían entrar y, a partir de esta idea, se desarrolló un guión escrito a tres manos entre Neal Israel y Pat Proft (ambos colaborarían en diversas comedias como Despedida de soltero o Escuela de genios) y Hugh Willson , quien aceptó el trabajo a condición de poder dirigir la película. Las localizaciones del rodaje van de Ontario a Toronto y el emplazamiento de la academia fue un antiguo hospital psiquiátrico sito en Etobicoke (Toronto).


La historia comienza con la presentación de los nuevos reclutas. Ya sabemos que ahora puede inscribirse, básicamente, todo el mundo, así que los aspirantes son de lo más variopinto. Así tenemos al caradura Mahoney (Steve Guterberg en uno de sus más conocidos papeles) , a la guapa y remilgada Karen (Kim Cattrall), a la mole Hightower (el fallecido Bubba Smith), a la dulce Hooks (Marion Ramsey), al obseso de la acción Eugene Tackleberry (el también fallecido David Graf) o a "ruiditos" Jones (Michael Winslow) . Pero no creáis que sólo del lado de los reclutas reina la extravagancia, entre los instructores nos encontramos al desquiciado teniente Harris (un genial G.W.Baley) , a la durísima sargento Callahan (Leslie Easterbrook) o al tan entrañable como despistado y soñador comandante Lassard (George Gaynes). 

El cincuenta por ciento de su fuerza reside, precisamente, en el carisma de estos jocosos personajes. Mahoney es el líder y su facilidad para liar continuamente la madeja, su optimismo desbordante y su conducta desinhibida le convierten en uno de los favoritos. Pero son muchos los que destacan: el lacónico y hercúleo Hightower, un cachondísimo Jones cuya capacidad para emitir infinidad de ruidos con su boca sólo es superada por su facilidad para desquiciar a los instructores o el tremebundo pirado de las armas Tackelberry (de mis favoritos). Por la parte de los instructores me quedo , sin duda, con el teniente Harris, un cabroncete de mucho cuidado que nos regala momentos inolvidables. 



Y si el peso de los personajes es el cincuenta por ciento de la película, el otro cincuenta, como no podía ser de otro modo tratándose de una comedia de este tipo, corresponde a las situaciones descabelladas y gamberras e incluso, alguna que otra, con un toque picante. Hablo de momentos como el baile en La ostra azul, las clases de conducción de Mahoney, la vocecita de Hooks, los efectos vocales de Jones o la demencial presentación de Tackelberry. A destacar también la inolvidable banda sonora de Robert Folk, cuyo inolvidable tema principal permanecerá en nuestra sesera por siempre. 

Si bien no nos encontramos ante una obra maestra, ni siquiera una gran película, Loca academia de policía en un clásico ochentero entretenido y recomendable,  aunque sólo sea por conocer a los locos, locos policías con los que hemos crecido los nacidos en la década.

¿Alguien se alista?

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA



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Pesadilla en Elm Street (1984, Wes Craven) A Nightmare on Elm Street


Varios jóvenes de una pequeña localidad tienen habitualmente pesadillas en las que son perseguidos por un hombre deformado por el fuego y que usa un guante terminado en afiladas cuchillas. Algunos de ellos comienzan a ser asesinados mientras duermen por este ser, que resulta ser un asesino al que los padres de estos jóvenes quemaron vivo hace varios años tras descubrir que había asesinado a varios niños. (http://www.filmaffinity.com/es/film183669.html)


Uno, dos, Freddy viene por ti 

Tres, cuatro, cierra la puerta 

Cinco, seis, coge un crucifijo 

Siete, ocho, mantente despierta 

Nueve, diez, nunca mas dormirás 


El 30 de agosto del 2015 Wes Craven, uno de los directores de terror más importantes e influyentes de los ochenta,  moría a causa de un cáncer cerebral. Me resulta por tanto inexcusable dedicar un tiempo a comentar una de las sagas de terror más célebres que se inica de la mano del propio Craven así como otras de sus películas menos afortunadas o desconocidas.


Craven - que estaba de capa caída tras los fracasos de La cosa del pantano y Las colinas tienen ojos 2-  comenzó a escribir el guión de Pesadilla en Elm Street en 1981, siendo este rechazado por varias productoras como Walt Disney Pictures o la Paramount para ser finalmente aceptado por la productora independiente New Line Cinema. Tras severos problemas económicos por parte de la productora y gran espíritu de sacrificio de los miembros del rodaje (estuvieron varias semanas sin cobrar) el proyecto salió adelante y se rodó en 32 días en localizaciones de Los Angeles (California).


La historia se le ocurrió tras leer varias noticias acerca de un grupo de refugiados jemeries que tras huir a Estados Unidos por el genocidio de Camboya empezaron a sufrir horribles pesadillas, negándose muchos, a raíz de esto , a dormir; incluso varios de ellos murieron mientras lo hacían. Este sorprendente hecho recibió el nombre de "El síndrome de la muerte asiática".


Para la concepción del la gran baza de la película, el villano Freddy Krueger (Robert Englund, quien se inspiró en Klaus Kinski y James Cagney para interpretarlo y que a la postre se convertiría en el único Freddy Krueger de toda la saga; exceptuando el remake), Wes Craven se basó en experiencias personales. Fueron dos hechos los que le influyeron: la visión de un anciano extraño caminando por las inmediaciones de su casa y el niño que se burlaba de él en el colegio ... Sí, lo habéis adivinado, su nombre era Fred Krueger.

El personaje Krueger iba a ser en principio un pederasta, pero debido a una serie de casos de abusos sexuales ocurridos en California que coincidieron con el rodaje, tornó en asesino de niños. Para su apariencia física utilizó el jersey del personaje Plastic Man de DC Cómics, pero empleando los colores rojo y verde cuando leyó que eran los más chocantes para el  ojo humano. El guante de cuchillas es una mezcla de las garras de su propio gato con los anuncios televisivos de cuchillos. 


El reparto, a causa del relativamente bajo presupuesto (1.800.000 dólares), está plagado de rostros desconocidos, aunque incorporó en sus filas a dos veteranos como Robert Englund ( ya  muy conocido por su papel de Willie en V) y el incombustible John Saxon. Supone el debut del archiconocido Johnny Deep y también una de las primeras películas de Heather Langenkamp quien repetiría el rol de Nancy en tres ocasiones (Pesadilla en Elm Street 3 y La nueva pesadilla de Wes Craven)  junto con John Saxon en el papel de su padre (en realidad en La nueva pesadilla de Wes Craven se interpretan a ellos mismos, pero esa es otra historia). 




En 1984 el subgénero slasher estaba más que trillado. El slasher , salvo contadas excepciones, agota muy pronto sus recursos al repetir una estructura tan manida como simplona, por eso, cuando Wes Craven irrumpió con su Pesadilla en Elm Street no sólo tambalearía sus cimientos (lo mismo repetiría , aunque de otro modo y en otra década, con su Scream) sino que ofrecía un revulsivo para el terror de la década. Pesadilla en Elm Street conjuga a la perfección fantasía y terror y sorprende con su atmósfera onírica y surrealista - que bebe tanto del cine de Polanski como de Buñuel-  y su contenido psicológico, además, nos muestra por primera vez al icono de terror moderno Freddy Krueger. 

Si bien inserto en el terreno del slasher por la presencia de un asesino de jóvenes, podemos dejar de sacar similitudes con el subgénero. En primer lugar, lejos de las escuálidas producciones que lo caracterizan, su puesta en escena está muy cuidada y destaca por sus efectos especiales y visuales, por su música y por su guión. En segundo lugar, el consabido asesino psicópata ni siquiera tiene presencia en "la realidad" sino que habita en los sueños y es ahí desde donde ejecuta sus crímenes (él se define como El Dios de los sueños). En tercer lugar, el número de muertes sólo alcanza las tres personas, alejándose de las masacres perpetradas en películas como Viernes 13 o similares. 

La atmósfera onírica se logra de dos modos. Por medio de imágenes surrealistas y perturbadoras que podríamos extraer de cualquier pesadilla y mediante esa inquietante y repetitiva música electrónica a base de sintetizador y de fuerte carácter industrial compuesta por Charles Bernstein que ya quedaría asociada para siempre con la saga (tampoco olvidemos la tétrica cancioncita infantil).  




Si bien, como he señalado las muertes son únicamente tres, dos de ellas son tan brutales y sangrientas como impactantes. Curiosamente las dos fueron rodadas en el mismo cuarto cuya principal característica es que era una estructura giratoria. La de Tina es quizás una de las mejores (y no soy un sádico, eh) de la historia del cine de terror. Para la de Glen (Johnny Deep ), se decoró el cuarto como si estuviera al revés y colocaron la cámara de forma que pareciera que estaba derecho para después verter litros y litros de agua roja resultando un geiser de sangre demencial. También queda para la historia la escena de las cuchillas emergiendo entre las piernas de Tina mientras se da un baño. 

Lejos queda Pesadilla en Elm Street de ser un slasher vacío de contenido. Al margen de su indiscutible calidad técnica pueden interpretarse de muchas maneras y extraerle multitud de implicaciones que van desde el papel que juegan los sueños y el subconsciente freudiano (con multitud de referencias al sexo), las experiencias traumáticas de los jóvenes, los conflictos intergeneracionales o la percepción entre lo que es real y no lo es (el que muere en el sueño lo hace también en la realidad, la no creencia de Tina en Freddy hace que este desaparezca ...). 

En cuanto al final, la intención de Craven era uno más feliz en el que Tina derrotaría a Freddy al dejar de creer en su existencia y no el que todos conocemos que es muy ambiguo (¿otra pesadilla?) y deja pie a una secuela. 





Tanto crítica como público se rindieron ante el fenómeno Elm Street recaudando la nada desdeñable cantidad de más de 26 millones de dólares sólo en Estados Unidos y siendo considerada instantáneamente como un clásico del cine de terror. Para mí es otra de esas piezas clave en la conformación del terror moderno y una película tan novedosa como perturbadora.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA


TRAILER

MUERTE DE TINA

MUERTE DE GLEN


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Pesadilla en Elm Street 2