Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Código de silencio (1985, Andrew Davis) Code of silence


CÓDIGO DE SILENCIO

Hoy cogemos el Delorean y nos trasladamos a mil novecientos ochenta y cinco.
Este año es para quien os escribe estas líneas, el mejor año en cuanto a producción de joyas de nuestra añorada época y para ello os dejo un pequeño listado y así os hacéis una idea de lo que os digo:
  • Terminator
  • Los Goonies
  • Lady Halcón
  • El Club de los cinco
  • Mad Max III
  • El Jinete pálido
Estos son sólo unos pocos ejemplos de la calidad cinematográfica que había en aquella época y en la que tuvimos el estreno de una de las películas más destacables de Chuck Norris: “Código de silencio”.

SINOPSIS

Dos agentes de policía son asesinados en medio de una operación contra el tráfico de drogas. La investigación recae sobre los hombros de Eddie Cusack ( Norris) el cual se verá envuelto en una pelea entre familias por el monopolio del tráfico de drogas y venganza por el asesinato en el que se vieron involucrados los policías.


OPINIÓN

Notable producto a mayor gloria de Chuck Norris, marcando el acento en su modo “Lone Wolf” de trabajar que ya pudimos observar en “Mc Quade”. Esta vez además está solo de verdad, ya que sus compañeros en cierto momento le dan la espalda, por no apoyar a un compañero acusado de homicidio voluntario de un civil ( acusado con razón y causa que defiende Norris).

Acorde a su estatus de estrella, veremos a Norris acompañado por un secundario de lujo como Dennis Farina y el imborrable villano encarnado en la persona de Henry Silva, un villano de esos que con sólo mirarte ya te acojonaba porque seamos sinceros, vemos a este hombre frente a nosotros y como esboce esa medio sonrisa, seguro que a más de uno/a nos entraban las ganas de salir pitando.

Las escenas de acción son dignas de nuestro protagonista como aquella que tiene lugar en los billares enfrentándose solo a cerca de veinte pandilleros o aquellas que tienen lugar al final de la película en la que esta vez se hace acompañar por ese robot policía, el cual visto con perspectiva hacia nuestra época actual, segur que se lo cepillaban en un decir Jesús, viendo la velocidad de tortuga con reuma a la que se movía el cacharrete.

Destacar la notable dirección de Andy Davis ( El Fugitivo), en la que no escatima en ofrecernos la crudeza de los asesinatos que son cometidos por el equipo de Silva así como mantener un ritmo alto para lo que era el cine de acción de la época de modo que los apenas noventa y cinco minutos se nos pasan muy rápido.


OCHENTESIDADES
  • El papel de Norris había sido ofrecido a Clint Eastwood pero éste estaba comprometido para la realización de “ El Jinete Pálido”
  • Dennis Farina era, en el momento del rodaje un verdadero policía, que trabajaba en el departamento de Chicago, lugar donde se rodaron la mayor parte de las localizaciones de la película
  • También se pensó para el papel de Norris en Kris Krisofferson , el cual había sufrido un batacazo con “ Las Puertas del Cielo”, pero también la declinó para hacer “”Flashpoint”
  • Considerada como “Harry el Sucio” al “NorriS Style”, es la segunda película con más recaudación de Norris tras “Desaparecido en Combate”
  • Henry Silva desempeñó el mismo rol en otra película de similars características protagonizada por el bigotudo Burt Reynolds , llamada la “Brigada de Sharky”.


Por José María Molano

Desaparecido en combate (1984, Joseph Zito) Missing in action



Hoy cogemos nuestro Delorean y regresamos al año 1984, aunque en España el film del que os voy a hablar hoy no se estrenó hasta un año después.

SINOPSIS:

Tras pasar siete años en un campo de prisioneros en Vietnam, el coronel Braddock consigue volver a su país, pero sabiendo que muchos de sus compatriotas aún siguen encerrados, decide aprovechar una misión diplomática estadounidense, para regresar e intentar localizar y rescatar a esos soldados que aún siguen confinados, tiempo después de acabada la guerra.



OPINIÓN:

La factoría Canon puso en manos del correcto Joseph Zito,( Viernes 13: el último capítulo o Red Scorpion) esta bélica película, descaradamente patriótica y encabezada por la estrella marcial Chuck Norris.

Apoyada en una decente banda sonora, y sumergiéndonos en la selva vietnamieta, en la comunista Saigon o en la decadente Tailandia mostrándonosla como un lugar de vicio, suciedad y corrupción ( prostitutas, strippers desnudas, calles sin asfaltar ) y aunque la verdad es que fue rodada en Filipinas esta película es una de las muchas que se hicieron por aquellos años, como una especie de manifiesto protesta en contra de la política tomada por Estados Unidos en la guerra de Vietnam y en el abandono que se hizo de muchos soldados, los cuales se sospechaba que siguieron confinados en centros de prisioneros, mucho tiempo después de que hubiese finalizado la contienda.

Con un estilo muy ochentero en las escenas de acción y con un Norris en plena forma y siguiendo los cánones de películas similares, como por ejemplo Acorralado, aunque ésta se centraba más bien en los problemas de la vuelta a casa tras la contienda ( si bien es cierto que en el inicio del film, Braddock a través de flashbacks, no para de recordar todas las penalidades sufridas en su confinamiento, las cuales devienen en su decisión de retornar a Vietnam), la película es muy entretenida, con unos veinte minutos finales intensos, con sucesivos tiroteos y explosiones con nuestro héroe en plan “destroyer” y llevando a buen puerto su misión.

Escenas como la destrucción del campamento vietnamita, él solito, por supuesto, que para eso es Chuck o las finales en las que se deshace de los soldados a base de metralleta, son escenas por las que siempre se recuerda esta película, porque luego serían copiadas, bien en parodias como Hot Shots o bien en otras películas de acción.

En mi opinión es una de las mejores películas de Norris, alejado de sus roles marciales y marcando las pautas que le iban a convertir en uno de los mejores action-man de los ochenta y parte de los noventa, además de ser el inicio de una trilogía y de un personaje que le iban a dar buenos réditos a lo largo de décadas, pesto que treinta y dos años desùés, todos seguimos recordando al coronel Braddock junto a John Rambo, como los iconos por antonomasia del cine bélico americano de los ochenta.



OCHENTESIDADES:
  • Uno de los especialistas que trabajaron con el equipo no fe otro que otro de los action-man por excelencia de aquella época: Jean Claude Van Damme.
  • Ésta fue la primera de las cinco películas que Norris protagonizó para la factoría Cannon y por las que percibió una cifra nada desdeñable para la época de un millón de dólares por film.
  • Aaron Norris, hermano de Chuck, sería el responsable de los especialistas para la trilogía entera.
  • Este film y su secuela fueron rodadas seguidas, pero al visionarla, los productores se dieron cuenta que ésta era mejor y decidieron que la secuela sería en realidad una precuela, que mostraría los acontecimientos previos a este film.
  • Chuck Norris quiso protagonizar esta película, como un sentido homenaje a su hermano pequeño Wieland caído en combate en 1970 en la Guerra de Vietnam.
  • Rodada entre Junio y Octubre de 1984 su recaudación fue de 23.000.000 dólares sólo en USA.

Nos vemos en la siguiente review ochenters.


Por José María Molano 



Espías como nosotros (1985, John Landis) Spies Like Us


Espías como nosotros (1985)

Por Víctor Sánchez González

Espías como nosotros (John Landis, 1985), es una divertidísima comedia ambientada en el tenso conflicto Estados Unidos-URSS de mediados de los años ochenta; un ejemplo de cómo se puede hacer cine de actualidad geopolítica en clave de humor y parodia, del director de Desmadre a la americana.


Sus puntos fuertes: la pareja protagonista (Chevy Chase y Dan Aykroid, dos cómicos de relumbrón, entonces en lo más alto de su carrera), la pareja creativa Aykroid-Landis (guionista y director, con un texto lleno de gags hilarantes llevados con efectividad a la pantalla), el magnífico elenco de secundarios (encabezados por Steve Forrest), y su mensaje conciliador y optimista en plena Guerra Fría. Su punto débil: aunque de forma sutil y contenida (no tan descaradamente como algunos productos de acción de la década), toma partido del lado americano en el conflicto.

EL ARGUMENTO

Emmet Fritz-Hume (Chase) y Austin Millbarge (Aykroid), son dos funcionarios de poca monta que se presentan a las pruebas para hacerse espías. Tras un examen desastroso, son reclutados para una acción encubierta en el extranjero, que les llevará desde el Medio Oriente al mismísimo corazón de la Unión Soviética, donde, con la ayuda de un grupo de militares rusos, tratarán de evitar un conflicto nuclear global.


EL REPARTO

Los divos absolutos de la película son Chevy Chase y Dan Aykroid, auténticas estrellas de la comedia ochentera que provenían, como Bill Murray o John Belushi, de la inagotable cantera del show televisivo “Saturday Night Live”. Chase es un “caradura” con habilidades diplomáticas que se junta por casualidad con un despistado experto en decodificación (Aykroid), y ambos se convertirán en atribulados espías.

El protagonismo femenino corre a cargo de dos actrices y modelos: Donna Dixon, casada entonces con el propio Aykroid, que interpreta a una bella agente de la CIA, y Vanesa Angel (conocida por la serie “La mujer explosiva” y que estuvo a punto de interpretar a “Xena la princesa guerrera”), que hace de militar rusa. Ambos papeles tienen una gran carga erótica y escasa relevancia argumental más allá de convertirse en objeto de deseo de los protagonistas masculinos, algo, por otra parte, muy habitual en el cine de entonces (por cierto, Dan Aykroid, autor del guión, “enrolla” a su esposa con el personaje de Chase en vez de con el suyo).

El malo de la película no es otro que el “SWAT” Steve Forrest, que interpreta a un desquiciado general de las fuerzas aéreas empeñado en desatar por su cuenta la tercera guerra mundial para que prevalezca el “modo de vida americano.”

Les acompañan secundarios como Bruce Davison (Agente del gobierno) o Bernie Casie (el “malencarado” coronel instructor), así como un montón de caras conocidas en breves cameos: Desde Frank Oz (El actor, director y marionetista que pone voz a Joda en Star Wars, que interpreta al profesor del examen), pasando por los también directores Terry Gilliam, Joel Cohen, Sam Raimi y el mago de los efectos especiales Ray Harryhausen (en las desternillantes escenas de los doctores), el cantante B. B. King, el cómico Martin Brest, y hasta el mismísimo Bob Hope, ya muy anciano pero con su chispa de siempre, que asoma la cabeza apenas un instante en una tienda de campaña.


AMBIENTACIÓN HISTÓRICA

Pese a ser una comedia de entretenimiento, Espías como nosotros refleja el ambiente de permanente desconfianza que viven en los primeros ochenta las denominadas entonces “dos superpotencias”, Estados Unidos y la URSS, con sus ejércitos en una descontrolada escalada nuclear que llevaba inexorablemente a lo que se denominó “destrucción mutua asegurada” (Siglas en ingles MAD, “loco”; los americanos desplegando en Europa Occidental sus misiles Persing y Cruise y los rusos copando sus bosques con las plataformas móviles de SS-20), y los dos con el espionaje como principal arma para obtener información del otro. Una inestabilidad acrecentada si cabe por la agresiva política exterior llevada a cabo por la administración Reagan (que también trata de utilizar el cine como herramienta de propaganda política contra el enemigo comunista), y que coincide con los breves y sucesivos liderazgos en Moscú hasta la llegada de Gorbachov (un pacifista convencido que acabará arrastrando al viejo “cowboy” americano a la mesa de desarme, algo que se anticipa también en el gag final de la película en el que los dos países negocian ya la paz). 


ESCENAS HILARANTES

Desde el principio, la película es una sucesión de escenas a cual más divertida, desde el comienzo, cuando Fritz-Hume está haciendo que estudia en plena oficina mientras ve en su pantalla una vieja película de Ronald Reagan.
Muy poco después, la graciosísima secuencia del examen, en la que Chevy Chase saca a pasear todo su arsenal de humor físico y chusco, desde la flatulencia a las caídas, pasando por sus incontables gadgets, trucos y chuletas para copiar, implicando casi sin querer a su “nuevo amigo” Aykroid.
Rápidamente y de forma sorpresiva, ambos son ascendidos a espías de “nivel 10” y enviados a un campamento para entrenarse en el que su comportamiento es tronchantemente desastroso. Aun así, son enviados a Oriente Medio, donde se hacen pasar por eminentes doctores en dos escenas memorables (la del saludo, “doctor, doctor”, y la de la operación “a vida o muerte”). De allí pasan a la frontera soviética por las heladas montañas y, para no ser descubiertos, improvisan un destartalado escenario con luces en plena nieve para hacerse pasar por extraterrestres en la secuencia más famosa del film.
Al final acabarán en un pequeño campamento militar ruso que custodia un misil nuclear donde descubren que se su misión es un señuelo, ideado por un general americano para desatar la guerra total.
En esta parte, aunque también con una buena dosis de humor, se muestra a los rusos como personas de carne y hueso, no tan distintos de nosotros, y no como en otros filmes de la época en los que aparecen retratados siempre como pérfidos monstruos sin alma. Al final todos tienen los mismos anhelos de paz, amor y fraternidad, y colaboran para reprogramar y anular la secuencia de lanzamientos y juntos salvar el mundo.

CONCLUSIÓN

Más en la línea comercial de “Que vienen los rusos” de 1966, que en la sátira mordaz de la excelente “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú” (Stanley Kubrick, 1964), Espías como nosotros es una más de las comedias ochenteras de Aykroid y su grupo de amigos humoristas como El pelotón chiflado o Cazafantasmas. Esta vez con el telón de fondo de la Guerra Fría.

Por VICTOR SANCHEZ GONZALEZ


Remo, desarmado y peligroso (1985, Guy Hamilton) Remo Williams: The Adventure Begins




REMO: desarmado y peligroso


Producto de su época


Remo Williams: The Adventure Begins”, título original de la cinta, solo puede concebirse dentro de una década plagada de imaginación, pasión por las artes marciales y valentía absoluta por parte de las productoras cinematográficas a la hora de realizar todo tipo de films.

Nos encontramos en 1.985, y la tristemente desaparecida “Orion Pictures” venía de triunfar arrolladoramente, un año antes, con “Amadeus” y “Terminator” por lo que decide producir una serie de películas basadas en las novelas pulp de los años 70, escritas por Richard Sapir y Warren Murphy, con el personaje “Remo Williams” como protagonista, un policía sentenciado a muerte por un delito accidental y que es captado por una organización gubernamental que opera al margen de la ley, falseando la muerte de Remo y otorgándole una nueva identidad.

Esta película se engloba dentro de las 18 producciones previstas por “Orion” para el mismo año y que resultan ser un desastre financiero todas ellas. Sólo la excelente acogida de público y crítica de “Platoon” en 1986 y el éxito comercial de “Robocop” en 1987 salvan a “Orion Pictures” de la quiebra. Por ello, y debido a la escasa recaudación de “Remo Williams: The Adventure Begins”, se descarta cualquier posible secuela.



Reparto singular y director eficaz

Para interpretar a “Remo Williams” la productora buscaba a un actor que pudiera interpretar a un nuevo “duro” del cine de acción y por ello eligieron a Fred Ward, actor que había participado en dos producciones de notable éxito en 1983 como fueron “Elegidos para la gloria” y “Más allá del valor”. Y esta era sin duda una oportunidad de oro para Fred Ward de lanzar su carrera hacia el estrellato, cosa que no ocurriría debido a la pobre recaudación en taquilla y los problemas financieros de “Orion”.

Para encarnar al inolvidable maestro coreano de artes marciales que enseñaría a Remo todo tipo de técnicas de combate, los productores, inspirándose claramente en el personaje de “Pat” Morita (Karate Kid, 1984), decidieron no seleccionar a un actor asiático sino, como solía hacer Hollywood en décadas anteriores, elegir a un actor occidental y maquillarlo con rasgos orientales.
Esta incompresible decisión, a priori, resultó todo un acierto ya que un irreconocible Joel Grey (Cabaret, 1972), debido a una fantástica labor de maquillaje, realizó una soberbia e inolvidable interpretación como el inflexible maestro “Chiun”, por la que sería nominado en la categoría de mejor actor secundario en los Globos de Oro.

Otros actores que acompañarían a Fred Ward y Joel Grey serían veteranos como Wilford Brimley, que había participado en producciones tan notables como “La Cosa” (1982) o “Cocoon” (1985); J.A. Preston, un habitual de multitud de series de televisión durante los años 70 y 80; y una semi desconocida Kate Mulgrew, que una década después se haría mundialmente famosa por interpretar a la capitana “Janeway” en la serie “Star Trek: Voyager”.

Pero si hay una persona a la que debemos destacar es al director de la cinta, Guy Hamilton (James Bond contra Goldfinger, 1964; La batalla de Inglaterra, 1969; El hombre de la pistola de oro, 1974, etc.), célebre por ser el director de las consideradas por muchos, mejores películas de la saga de James Bond, y que debido a sus problemas fiscales tuvo que declinar en 1978 dirigir “Superman” en detrimento de Richard Donner. Suyo es el mérito de pese a contar con un lamentable guion y un ínfimo presupuesto, lograr una película llena de humor y acción bien rodada que ocuparía un hueco en nuestro corazoncito ochentero.



Serie B pero cuando tienes buenos profesionales…

Si hay un apartado que sobresale en esta película por encima de cualquier otro es la portentosa labor de maquillaje, por la que sería nominada al Oscar compitiendo duramente con “El Color Púrpura” de Steven Spielberg y “Máscara” que finalmente sería quien obtuviera el premio.

Las interminables sesiones de maquillaje para caracterizar a Joel Grey surtieron el efecto deseado puesto que al ver la cinta, olvidamos por completo al maestro de ceremonias de “Cabaret” y creemos ver a un auténtico maestro coreano.

También cabe destacar la fotografía de Adrew Laszlo, excelente director de fotografía húngaro, experto en rodar secuencias de acción como ya había demostrado en “The Warriors” (1979) o “Acorralado” (1982).

Y qué decir de la banda sonora puramente ochentera compuesta por Craig Safan (serie “Cheers”, 1982; “The Last Starfighter”, 1984).


Los 80…

Como he comentado anteriormente, “Remo Williams: desarmado y peligroso”, es una de aquellas entrañables producciones contextualizada en una década donde la pasión por las artes marciales y todo lo que proviniese de Oriente, los justicieros callejeros, la defensa del débil frente al fuerte y la imaginación desbordante e inocente, estaban a la orden del dia.

Como hemos cambiado… a peor…


por Rafael Fernández Moreno