Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Espacio 1999 (Space 1999, Cosmos 1999, Sylvia y Gerry Anderson, 2 temporadas, 48 episodios, 1975)


Ochenters, vamos a comentar una de las más legendarias series televisivas de ciencia ficción de todos los tiempos: Espacio 1999, creada por los especialistas Gerry y Sylvia Anderson en coproducción la italobritánica, ITC y RAI, y protagonizada por Barbara Bain y Martin Landau.
Espacio 1999 nació como un proyecto ambicioso desde el primer momento. Los Anderson, sus productores, venían de cosechar éxitos notables en el género como la serie de marionetas de los sesenta Thunderbirds, El Capitán Escarlata, El Capitán Marte, XL5 o ya en los primeros setenta UFO, su antecedente más claro; su objetivo con esta serie era marcar un antes y un después en la ciencia ficción televisiva y para ello contaron con el presupuesto más alto hasta entonces de la televisión británica, lo que les permitió contar con un amplio elenco protagonista, estrellas invitadas del renombre de Cristopher Lee o Joan Collins, magníficos decorados en los legendarios estudios Pinewood de Londres, y unos efectos especiales notables para la época que recuerdan a 2001 Una odisea en el espacio.

EL ARGUMENTO DE PARTIDA
El planteamiento a ojos de hoy nos parecería optimista, pero entonces realmente se pensaba que en 1999 íbamos a tener una base permanente en la Luna y tecnología para viajar al espacio. Así, la base lunar Alpha es el principal centro de colonización e investigación en nuestro vecino planetario, y a la vez custodia y administra el almacén de residuos nucleares en que se ha convertido su cara oculta. El 13 de septiembre de 1999 se produce una gigantesca explosión accidental, y la Luna sale despedida de su órbita sin control hacia el espacio exterior. Atrapados en la base, los 311 habitantes de Alpha se convierten en forzosos viajeros interestelares mientras buscan un planeta de condiciones similares a la Tierra donde establecerse.


LA PRIMERA TEMPORADA
Sin duda es la más espectacular y con los argumentos más interesantes. Tanto Gerry como Sylvia Anderson apuestan por un guión que mezcle la acción y la aventura con historias trascendentes y cargadas de simbolismo, en las que se abordan los misterios de la existencia desde un punto de vista filosófico muy de la época. Los escenarios para los planetas que visitan en su periplo, recreados con lujo en los enormes estudios Pinewood y con la técnica del fondo pintado, son a veces oníricos, alucinógenos, casi lisérgicos, como salidos de la fantasía quimérica de un dibujante o un novelista.
En cuanto al elenco protagonista, lo encabezan, como ya hemos dicho, dos estrellas de postín como Barbara Bain y Martin Landau (pareja entonces en la vida real y que ya hicieron juntos la serie de espías de los sesenta “Misión Imposible”), ambos interpretan a la doctora Elena Russell y al comandante de la base John Koenig (ambos en una permanente y siempre pendiente tensión romántica no resuelta), se les une como tercer protagonista el veterano Barry Morse, que interpreta al profesor Víctor Bergman, que aporta la visión científica e incluso moral a la historia.
Les secundan habituales de la escena británica como Nick Tate, que interpreta al piloto de las Águilas Alan Carter, Ziena Merton como la oficial de comunicaciones Sandra, el técnico de la computadora  Kano (Clifton Jones) y el supervisor Paul (Prentiss Hancock) y estrellas invitadas como los antes mencionados Christopher Lee y Joan Collins, junto a Margaret Leighton, Peter Cushing, Isla Blair, Julian Glover o David Prowse, que más tarde interpretaría a Darth Vader en la gran pantalla.
Mención aparte merecen tanto el diseño de producción como los efectos especiales, ambos propios de una gran superproducción: La sala de control, los pasadizos y estancias de la base, el turbotransporte, el microtransmisor personal con pantalla, las pistolas de rayos, el vestuario y mobiliario futurista (sillas y mesas con diseños que hoy vemos en terrazas de bar), los trajes espaciales, y por supuesto las maquetas de la base Alpha y las espectaculares naves espaciales, las míticas Águilas que todos queríamos tener de pequeños. Estos efectos especiales corrieron a cargo del reputado Brian Johnson, pionero de los fundidos y el blue screen y que luego trabajaría con Scott y Lucas en Alien y El imperio contraataca.
Entre los mejores momentos de la primera temporada encontramos los capítulos “El fin de la etenidad”, “Curso de colisión” o “Hacia la Tierra” en el que participaba Christopher Lee.

LA SEGUNDA TEMPORADA
Para la segunda temporada, y después de una tibia acogida de la serie en el mercado anglosajón (que no en el resto del mundo), se introducen cambios drásticos: el presupuesto se recorta, se pasa de los gigantescos y espectaculares decorados planetarios de fantasía en los estudios Pinewood a exteriores rodados en el campo, de los argumentos profundos y complejos a sencillas historietas en las que prima la acción y la aventura prescindiendo del toque científico-trascendente, la amplia y vistosa sala de control de Alpha es sustituida por un pequeño escenario con mesas, se reduce y modifica el elenco protagonista y la talla de los actores invitados y se reciclan de la primera temporada la mayoría de los efectos especiales.
En cuanto al reparto, aunque se mantiene la pareja protagonista Bain-Landau y otros secundarios como Ziena Merton o Nick Tate, se prescinde de Barry Morse como el profesor Víctor Bergman, así como de otros personajes más secundarios como el técnico Kano (Clifton Jones) y el ayudante Paul (Prentiss Hancock), y entran en su lugar el segundo de a bordo Toni Verdeschi (Toni Anholt), y sin duda el único fichaje de campanillas, Catherine Schell, que ya actuó como invitada en la primera temporada, y que interpreta a la alienígena mutante Maya (capaz de transformarse en cualquier tipo de ser vivo), un personaje muy original y llamativo, y también de los más recordados de la serie.
Además de esto, se modifica la cabecera de entrada (pasando del espectacular redoble de tambor, la partitura orquestal y la guitarra eléctrica, a una música más al modo sintonía), y también se renueva el vestuario, haciéndolo aún más colorista y setentero, con grandes cuellos de solapa en las chaquetas, pantalones de pata de elefante para ellos y minifalda con botas altas de tacón para ellas.
Pese a todo, la segunda temporada tiene episodios memorables y muy conseguidos como el espectacular capítulo 17 “Portadores de misterio” en el que unas extrañas criaturas, a las que solo Maya y el comandante Koenig pueden ver en su fealdad, poseen la mente de los tripulantes de Alpha para apoderarse de la base.

LA CANCELACIÓN PREMATURA
como hemos dicho, la serie fue recibida con tibieza en el mercado anglosajón, más predispuesto a la aventura intrascendente que a argumentos pausados y adultos. Si para la primera temporada, la serie había sido realizada en coproducción con la RAI italiana, para la segunda, Gerry Anderson, por entonces ya separado de su esposa y socia, Sylvia, buscó apoyo en el productor estadounidense Fred Freiberger, lo que sin duda influyó en los cambios en el guión para convertirla en una space opera más al uso con el objetivo de calar en el mercado americano, algo que posteriormente el propio Martin Landau reconoció como un error, declarándose defensor del estilo de la primera temporada de la serie.
Pese a que la acogida en Reino Unido y Estados Unidos fue fría y no con buenas críticas, la serie obtuvo un éxito notable tanto en la Europa continental como la América de habla hispana (donde sus seguidores, aún hoy son legión), y ello hubiera permitido a Anderson rentabilizarla económicamente para continuar alguna temporada más, pero, fracasado en su objetivo de copar el mercado anglosajón, el productor tiró la toalla y Espacio 1999, como en su día la serie original de Star Trek, fue víctima de la falta de visión de los ejecutivos de las grandes cadenas de tv.

CONCLUSION
Aunque el  terremoto provocado por La Guerra de las Galaxias en 1977 dejó temblando todo lo anterior, hoy en día Espacio 1999 es una serie de culto con seguidores en todo el mundo, que marcó a nuestra generación, y de la que se celebran convenciones y encuentros de los fans, la última en New Jersey en julio de 2017 a la que asistió un veteranísimo Nick Tate. Aún hoy la serie mantiene su atractivo original, sorprenden sus logrados efectos especiales, y atraen sus personajes y sus complejos argumentos, por lo que os recomendamos su revisión.

Por Víctor Sánchez González











1 comentario:

Han Solo dijo...

"Espacio 1999", que recuerdos