Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Eso (1990, Tommy Lee Wallace) It


“La ranita subía por la ramita 
Y entonces vino la lluvia y se llevó a la ranita 
Entonces vino el sol y la lluvia terminó 
Y la ranita…”

Laurie Anne antes de morir a manos de Pennywise
Así empezábamos la historia, y ya sabías que todo empeoraría a partir de aquí, pero… ¿qué tiene “IT (Eso)” de 1990 para que sea una película (o mine serie) de culto que nos evoca tanto a nuestra generación? Y, ¿por qué fue la causante de las pesadillas de muchos y la que nos descubrió la coulrofobia…?…

Quiero dejar claro antes de empezar que no hablaré de la nueva adaptación, si no de la cinta que más se acerca a nuestra niñez, con el gran Tim Curry interpretando a la maldición que sufre Derry cada treinta años (veintisiete en el libro), así como también mencionaré la obra original de Stephen King y os haré partícipes de varias curiosidades tanto de una como de otra que he ido recopilando con los años.

Algunos os preguntaréis (o quizá no) por qué me he decidido por la “alegre” (aterradora) canción de la pobre Laurie Anne para empezar, en vez de elegir alguna de las muchas escenas o frases clásicas que pueda haber y hay en “IT (Eso)”; quizá porque soy padre de una niña de seis años y me aterra cualquier similitud con la realidad o puede que sea porque ya desde el principio, conseguimos disfrutar por un momento de la felicidad y ternura de una niña pequeña que juega ajena a cualquier posible peligro y de un zarpazo, esta inocencia es sesgada al instante dando paso al horror más absoluto con el primer asesinato en pantalla a manos de un payaso loco, payaso que en un principio nos presenta a un personaje ridículo que nos provoca un sentimiento de burla, llegando a rozar casi el ridículo, a convertirse en el dueño de una mirada de lo más aterradora que en su día y aún hoy me deja una sensación de inquietud que pocos actores han podido hacerme sentir.

“No puedo dormir… Me come el payaso” (Bart Simpson)
Y creo que esto es la base de la película; una historia de niños y para niños, con problemas de su día a día los cuales son muy reales y, por desgracia, coetáneos a nuestra realidad alternativa a Derry (abusos sexuales, maltrato infantil, acoso escolar…) pero que, no contentos con esto, tienen que lidiar con un malvado demonio que los acosa y que despierta para alimentarse cada treinta años, siendo su dieta, como ya sabéis, las almas asustadas y aterradas, preferiblemente de niños, ya que son los que sienten un terror puro y prácticamente los únicos que pueden verlo.

Pero, ¿qué puedo ofreceros yo para que tenga sentido vuestra lectura y no me linchéis en el  intento? Para empezar, os pido que os pongáis las gafas de la infancia (que no nostalgia, al menos por el momento) y os trasladéis a la época en la que sentíais verdadero terror, en donde mirabais bajo la cama por si vuestro miedo estaba ahí esperando. “IT” trata sobre ese miedo, el terror real y poético que sentíamos de pequeños, trata sobre el terror infantil.

Estaréis de acuerdo conmigo en que el cine de terror ha tomado una variante un poco extraña en el tiempo, donde premia el susto repentino que os hace saltar sobre la butaca, acompañado de una previa aceleración del corazón. Eso, permitidme la licencia amigos, no es miedo. “IT” por el contrario no peca de ese sobresalto fácil, no usa la tensión que nos causa saber que algo va a pasar y termina pasando, si no que te lleva por un camino agradablemente tétrico y nostálgico que no causa terror alguno a mi yo adulto, pero sí que lo causó a mi yo de niño. Pero entonces, ¿por qué disfruto de esta adaptación a día de hoy como lo hice el primer día? (Ahora sí es el momento de ponerse las gafas de la nostalgia) pues porque vive en el recuerdo, me traslada a mis miedos más antiguos y tiene ese encanto dentro del género del terror añejo de telefilm cutre y añejo (aceptémoslo, es realmente cutre y con interpretaciones igualmente pobres) que hoy rara vez podemos encontrar, si incluso la música que nos acompaña en la entrada es nostalgia sonora, si no haced esta prueba, poned la película y cuando suenen los primeros acordes decid con voz áspera “Historias de la cripta” y casará a la perfección. Extrapolaros a esa época donde el miedo era el misterio, era esa primera vez que te dejaban solo en casa y, a pesar de conocértela como la palma de la mano era realmente terrorífica, a esas noches en casa ajena donde pasabais horas contando historias de terror, a cuando llamabas a mamá o a papá (o a quien sea que os crió) porque había algo en el armario y de manera condescendiente te decían que durmieras cuando tú veías perfectamente un par de ojos mirándote fijamente desde el interior… Intentad recordar todas esas sensaciones y meted todos esos recuerdos en una coctelera, podréis sacar las mismas sensaciones que os evocaron películas como “Cuenta Conmigo”, “El Resplandor” o la película que nos concierne “IT” (Sí ya, todas adaptaciones de King, pero me vienen al pelo).

Pero no divaguemos más y vayamos a lo que importa, a la historia, pero no sin antes contaros un poco por encima la de la obra original que se omite en la película. Agárrense a donde puedan porque aquí Stephen King entra en modo DDA “Drogas y Alcohol Activados” (y a pesar de la broma no lo es tanto, pues tardó dos años en desintoxicarse por completo tras “IT”)  y crea una de las historias más bizarras que se han leído jamás en sus muchísimos relatos, advertidos estáis:

Empezamos en el Macrocosmos, en donde una entidad suprema conocida como “El Otro” decide crear a una Tortuga Gigante (que representa El Bien) y que vaga por el Macrocosmos, y a su hermano, una entidad maligna (sí, el hermano de la tortuga como ya podéis imaginar es “Eso”) conocida también como la devoradora de mundos.

Un día, la tortuga se puso enferma y vomitó, y de este vómito salió el Universo que conocemos. “Eso” por su parte, llegó a la tierra (tierra que vomitó su hermana la tortuga gigante junto al resto del universo) en un gran cataclismo muy similar al impacto de un meteorito, ¿aterrizando dónde? pues en lo que en un futuro sería conocido como el pueblo de Derry.

Allí “Eso” pasó los años y esperó pacientemente la llegada de los humanos, pues sabía que el ser humano llegaría a la tierra, para alimentarse de los miedos de las personas, especialmente de los niños, y entrando en un estado de hibernación, despertaría cada treinta años provocando una ola de violencia y desastres en el lugar que aterrizó, o sea, en Derry

Tortuga gigante del Macrocosmos que simboliza El Bien
Como es normal, todo esto se omite en la película de “IT” (imaginad las vueltas que tuvieron  que dar pensando en cómo explicar esto en la pantalla sin que la gente se girara hacia el proyector encogiéndose de hombros y gritando “¡¿pero qué es esto?!”, así que optaron por la mejor decisión y directamente lo mentaron muy por encima).

Ahora, si aún queda alguien mentalmente sano, y que no esté delante de un espejo gritando “REDRUM” podemos proseguir con el artículo.

La película por el contrario empieza en un Derry ya poblado, y tras la muerte de la pequeña Laurie Anne se nos presenta a uno de los personajes claves, Mike Hanlon (interpretado por Tim Reid que después veríamos interpretando al padre de una de las gemelas en “Cosas de Hermanas”) que deambula por la escena del crimen de la pequeña buscando respuestas a ese grotesco crimen, aunque ya las conoce.

Tras esto y recopilando alguna prueba, decide volver a reunir a la pandilla de “Los Perdedores”, sus amigos de la infancia, para pedirles que cumplan con la parte del trato que hicieron aquel día en el verano de 1958, cuando eran unos niños; volver a por “Eso”, también conocido como el payaso Pennywise, si es que volvía a la vida.

Primera derrota de Pennywise a manos de Los Perdedores en el verano de 1958
A partir de aquí y durante la primera parte de la película se nos presenta a cada personaje ya adulto que, recordando a modo de flashback, nos cuenta aquel verano y cómo fue su primer encontronazo con Pennywise. Para ello nos mete en situación y nos explica los miedos de los niños ya adultos. Esto es la primera parte, básicamente, unos niños aterrorizados que, apoyándose en la fuerza de la amistad y la unión, consiguen derrotar al mal (literalmente).

Si bien conocéis el resto de la historia, no veo necesaria volvérosla a contar (para eso ya está la cinta o el libro de King) pero sí recordar varias escenas que aún hoy me parecen sublimes:

-La primera escena que a todos nos viene a la cabeza es la de Georgie y el barquito de papel “S.S. Georgie”, aquí vemos al hermano de Bill el Tartaja (porque era tartamudo el pobre) el cual recibe un barquito de papel hecho por el propio Bill

Bill con su hermano Georgie antes de su muerte
Georgie baja al sótano mandado por Bill porque tienen que pegar el barquito de papel con parafina para que no se desarme, tras esto Georgie sale a la calle a estrenar su barco de papel, (Es curioso ver que Georgie tenga pánico al sótano y a bajar por sus oscuras escaleras pero ver a un payaso en una tétrica alcantarilla le parezca de lo más normal). La escena en sí es bastante simple, hasta que alcanzamos uno de los puntos más recordados de la película, la primera aparición con texto de Pennywise. Aquí vemos lo gran actor que es Tim Curry y lo mucho que lograba transmitir con tan poco (y encima vestido de payaso). A partir de aquí y el famoso “Todos flotan” la cosa empieza a ponerse realmente interesante. Cierto es que la obra original no es para todos los públicos, pues describen con absoluta perfección todo lo que ocurre a cada una de las víctimas de “Eso”. Y no sé a vosotros pero esta parte de la historia me recuerda a otra de King… A ver, una familia de cuatro que pierde a un hijo e ignora al que sigue con vida porque no pueden soportar el dolor de la pérdida… ambos protagonistas escriben relatos y cuentos por afición y terminan siendo escritores de renombre en la edad adulta… Así es, la base de la historia de Bill y Georgie es muy similar a la de Gordie y su hermano, Denny Lachance. Qué obsesión tiene este hombre por familias desestructuradas por decesos traumáticos…

La mayor de los cuatro condados
-Pasemos a la siguiente escena memorable, y ésta es la escena de las duchas del joven Eddie Kaspbrak, a pesar de lo realmente cutre de los efectos especiales (quedaba sólo un año para el estreno de “Terminator 2” que nos dejó a todos boquiabiertos pero se les perdona porque en los 90 era imposible tener el presupuesto de las grandes producciones de la televisión de hoy día) vemos nuevamente como “Eso” en tono de humor, consigue aterrar a otro de los pequeños acosándolo hasta la desesperación. Esta escena no estuvo exenta de polémica, pero esto lo trataremos más adelante.

No olvides lavarte detrás de las orejas
-Otra de mis escenas preferidas es en la biblioteca de Derry con la cabeza (Perdedora) en el frigorífico; como bien sabéis, el ya adulto Stanley no lleva muy bien volver a oír a Mike, su amigo de la infancia, que le pide cuentas y que cumpla con el trato, por lo que decide suicidarse. Esta muerte la aprovecha Pennywise y usando la crueldad que lo caracteriza, se aparece ante todos sus amigos (Perdedores) justo después de enterarse del suicido de su amigo, como la cabeza decapitada de Stanley, y a ver esta grotesca situación entran en un estado de terror que no pueden soportar.


Y eso que anteriormente maquillaba cadáveres con Dan Aykroyd...
-Y mi favorita y anterior a la tercera mencionada, es el primer reencuentro de Bill Denbrough adulto con Pennywise, el cual está cavando tumbas. En ese momento Bill no sabe por qué lo está haciendo y claro está, Pennywise no le dice nada, salvo que debe de elegir una de las tumbas, menos la última que ya está ocupada, por Stanley, muerte de la que se enterará más adelante.
 - ¿Cuál prefieres para ti? ¡Oh! Excepto aquella del final... - Pennywise
Son sólo una selección de las grandes escenas con las que cuenta esta película y si habéis visto la cinta, las recordaréis al instante.

He de reiterar que disfruto mucho de cada parte de Curry (permitidme las confianzas con “El Señor de las Tinieblas”) y que si no fuera por él, la película perdería por enteros. Las sobreactuadas actuaciones, desde mi punto de vista, en las escenas de El Club de los Perdedores ya adultos, hacen que la película baje algunos (muchos) puntos. Incluso el difunto John Ritter (“Apartamento para Tres” o “Este Chico es un Demonio”) o Harry Anderson (“Juzgado de Guardia”) no consiguen que sus interpretaciones brillen, quedando en actuaciones que pasarían con más pena que gloria. Por el contrario los niños (la mayoría) sí hacen un buen trabajo, consiguiendo que empatices con ellos y sientas ganas de saber cómo acabará su epopeya con Pennywise.

Por otro lado la película, a pesar de sufrir numerosos recortes de metraje (pues la original duraba cuatro horas) hasta el montaje final, no estuvo exenta de polémica (y eso que no salen muchas escenas de la historia de King que aún hoy crean controversia).
Recordad que estábamos en 1990 y que la gente se escandalizaba con algunos temas (hoy ya escandalizan todos los temas), ¿a qué me refiero? pues por ejemplo a la escena antes citada del pequeño Eddie en las duchas; os resumo, un niño desnudo es acosado por duchas que van creciendo y que expulsan chorros de agua caliente y a gran presión sobre el joven, pero no contentos con esto, oímos a Pennywise decir desde el sumidero “Esto es muy estrecho para mí, tendré que agrandarlo un poco” o “Creo que te gustará lo que hay aquí abajo”, escenas que en su día se polemizaron por su posible sentido sexual.


Pero si no queréis algo tan rebuscado podemos ir directamente con la pequeña Beverly Marsh y las constantes señales de acoso sexual por parte de su padre, el cual muestra signos de deseo por su hija.


En la obra de King por el contrario, la sutileza y los mensajes subliminales para leer entre líneas no lo son tanto, y nos golpea con cada párrafo a modo de maza de incomodidad. En ella podemos encontrar historias mucho más duras que en la mini serie y a continuación os cito algunas.

-En el libro, hay escenas de homofobia, abusos sexuales, racismo... Una de las escenas del libro (basada en hechos reales en los que Stephen King se inspiró), es la muerte de un chico homosexual a manos de tres adolescentes, el cual es arrojado por encima de un puente cayendo al río donde lo espera Pennywise para llevárselo y devorarlo. (Y, repito, este asesinato está basado en hechos reales y King lo usó para su libro)

-A Eddie le aterrorizaban los vagabundos por ser un foco de infecciones, en un encontronazo con uno de ellos, el vagabundo le ofreció hacerle una felación a Eddie por 25 centavos, cuando Eddie echó a correr el vagabundo le gritó que se lo haría gratis.

-En la novela hay habitantes de Derry que persiguen y matan a homosexuales simplemente por el hecho de serlos y debido a la homofobia de la que hacen gala. Además, podemos encontrar frases escritas por Derry como la de El Puente de los Besos
“Clavos en los ojos a todos los maricas, en el nombre de Dios” – Muy cívico…

-Podemos ver constantes ataques de racismo. Por ejemplo, el padre de Henry Bowers es uno de los ejemplos más claros. Padre que transmite este racismo a su hijo y haciéndole creer que los negros son el origen de todos los males de su familia. En la novela también se narra como una legión de gente blanca de Derry, integrantes del Ku Klux Klan incendió el club afroamericano “Black Spot”. 


-Una de las escenas más polémicas del libro y que más controversia creó (y crea), es la escena en la que Beverly Marsh de niña decide entregar su virginidad a todo el club de Los Perdedores para hacerles recobrar la confianza, sí, como lo oís. 
Os pongo en situación, la joven Beverly al ver a los perdedores atrapados en las cloacas y desesperanzados por no encontrar la salida, toma una decisión para unir al grupo, y es acostarse con todos y cada uno de ellos. Y de forma bastante explicita, Stephen King nos describe todo el proceso (incluso se menciona el tamaño de los atributos de los chicos). Posteriormente y harto de que se le preguntase por esta escena, King confesó que quería hacer una metáfora del paso de la niñez a la edad adulta, pero resultó ser la descripción de una escena con erótico resultado (como diría aquel).

Recientemente, y con el estreno de la nueva adaptación, (y en este aspecto coincido con él) el propio Stephen King aún no entiende cómo una escena de sexo escandalizó tanto pero por el contrario las grotescas y horribles muertes de niños a manos de Pennywise o de los mismos habitantes de Derry se acepten de buen grado. 
Dejando la crueldad a un lado, debemos reconocer que la historia que “IT” nos cuenta no está muy alejada de lo que a día de hoy ocurre en el mundo, y por eso, quizá, incomode mucho más. 

Dando ya los últimos trazos a mi primer escrito (espero que no último pero eso ya depende de vosotros), no me gustaría despedirme sin dejaros algunos datos que, cuanto menos, son interesantes:

-Pennywise aparece en otras novelas de King, por ejemplo en la novela de “Los Tommyknockers”; uno de los personajes que atraviesa en coche la ciudad de Derry ve a “Eso”, aunque estando bajo el influjo de los gases emitidos por una nave extraterrestre, cree que es una alucinación.
En la novela “El Cazador de Sueños”, uno de los protagonistas llega a una torre depósito, donde hay una placa en homenaje a los caídos firmada por “Los Perdedores” pero una mancha de spray emborrona sus nombres con la frase “Pennywise está vivo”

-En la escena que se narra el incendio provocado en el club “Black Spot”, se menciona a un cocinero afroamericano llamado Dick Halloran que advirtió a todos de lo que iba a ocurrir ya que tenía “habilidades” especiales. Este personaje es el mismo Dick Halloran de uno de los libros más famosos de King, “El Resplandor”.

- ¿Te gustaría un helado, Doc? - Dick Halloran "El Resplandor"
-En la novela, “Eso” toma muchas formas distintas para aterrorizar a cada uno de “Los Perdedores” tomando la forma de los peores temores de aquellos a quienes ataca, aunque la que más usa es la del payaso Pennywise. Algunos de las demás transformaciones que leemos de “Eso” son un ave gigante, un leproso, una momia, Paul Bunyan, un hombre lobo o Georgie, el hermano fallecido de Bill.

-Tim Curry, a pesar de negarse a interpretar a Pennywise en un principio por no querer soportar largas horas de maquillaje, pues venía de interpretar a “El Señor de las Tinieblas” en “Legend”, llegó a obsesionarse con el personaje. Durante el rodaje, siempre llevaba puesto el traje de Pennywise aún sin tener que rodar ninguna escena. Esto llegó a incomodar a algunos de sus compañeros de reparto.

¿Queréis un globo?
-En un principio, se pensó en George A. Romero para dirigir “IT” pero se desestimó la idea ya que había que censurar demasiadas partes de la obra de King, y sabían que Romero haría especial hincapié en esas escenas gore y sexuales que querían evitar a toda costa.

-“Eso”, tenía anatomía femenina. En su forma final de araña, pone huevos que son destruidos por Ben. Ciertamente esta forma de araña es la forma que “Eso” tomó aquí en la tierra, quedando su forma real en otro universo, en un mundo muy lejano al físico, por lo que jamás se da a conocer su verdadera forma. “Eso” llama a este mundo “Los Fuegos Fatuos”, lugar del que nunca podrías salir, pasando a ser un demente viviendo en infinita oscuridad para toda la eternidad.

-En la escena de la cena en el restaurante, ninguno de los actores sabía qué iba a ocurrir realmente con las galletas de la fortuna, sus reacciones son totalmente naturales e improvisadas.

Por supuesto, espero que no os quedéis sólo en la película e indaguéis en sus muchas curiosidades que no os he contado.

Ahora sí, por fin os dejo libres, y me despido en dirección hacia “Los Fuegos Fatuos” esperando haber conseguido que os pique un poco la curiosidad y volváis a ver “IT, Eso” con los ojos con que la visteis cuando erais pequeños, en donde Pennywise aún estaba vivo y podía robaros el sueño, a lo Freddy Krueger.

Espero que hayáis disfrutado la lectura, y recordad, que todos flotan aquí abajo…



1 comentario:

Benjamin Carretero Montes dijo...

Me encanta. Muy buen artículo.