Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Panorama Eléctrico: una aproximación al Synthwave


Algo tendrán los 80 para que varias décadas después de su teórica conclusión continúen acompañándonos. Este hecho tan cierto como la muerte (que curiosamente no parece afectar a la época en cuestión) trasladado al ámbito de la música es algo incluso apreciable de una manera aún mayor: basta con encender el televisor y que no tarde en aparecer un anuncio cuyas imágenes se acompañen de una canción de aquellos años. Igualmente al navegar por el dial de una radio el encontrarnos con una emisora cuya programación verse mayormente sobre música de los 80 será cuestión de pocos segundos.

Jorge Manrique tenía toda la razón con lo de que "cualquier tiempo pasado fue mejor", es algo que no nos costará nada admitir echando la vista atrás y comparando nuestra juventud con el presente: simplemente fue una época más feliz, todo parecía más mágico y genuino que lo que vivimos ahora, tanto por aquella inocencia ya perdida como por el hecho de que aún no habíamos sido engullidos por la tecnología. Las canicas y las porterías hechas con 2 piedras han dado paso a las apps y las redes sociales, y buena parte de ese calor en nuestra interacción como infantes se ha perdido tras la frialdad de una pantalla de móvil, tablet u ordenador.

Sociologías aparte y volviendo a la música, si estás aquí leyendo esto seguramente compartirás mínimamente esa máxima de Manrique. Seamos claros: la música de hoy APESTA. Por supuesto me refiero a la comercial, a la que nos meten por todas partes, la que oyes cuando te montas en el autobús de camino al trabajo y que bien te estará esperando al llegar a éste; la que te pondrán en una de esas cada vez menos frecuentes salidas nocturnas, menos frecuentes no porque te hagas viejo/a sino porque, si tienes un mínimo de buen gusto te sentirás completamente fuera de lugar y tiempo. Y es que podrán decir que somos unos carcas por renegar de estos "artistas enlatados", vanos productos de sello discográfico y Autotune que parecen transmitir la idea de que para triunfar en la música lo menos importante es la música en sí.


Pero como es habitual toda transgresión suele encontrar una respuesta, aunque sea indirecta, y es aquí que la más comúnmente aceptada como mejor década musical parecía tener algo que decir al respecto. Y es que se venía diciendo desde hace mucho tiempo, normalmente por alguna estupidez relativa a la moda, pero ahora es completamente cierto que LOS 80 HAN VUELTO, es más llevan un tiempo con nosotros y mucha gente no se había percatado hasta la irrupción de otras variables en la ecuación como el rescate de algunas películas y sagas hollywoodienses de aquella década o el enganche originado por esa serie de televisión ambientada en los 80 que es Stranger Things. Porque los 80 nunca murieron, sólo se echaron a dormir, toda vez que quienes tuvimos la suerte de vivir en esa época hemos mantenido encendida la llama en nuestro interior.


Así pues, no sólo íbamos a comprobar el despertar de los 80 a través del cine y la televisión, musicalmente nos encontramos ante un fenómeno que, si bien no es el único esfuerzo por traer de vuelta el sonido ochentero, merece especial atención por el simple hecho de que se ha creado una verdadera comunidad en torno al mismo, una muy auspiciada por el auge de las redes sociales. Este fenómeno no es otro que el Synthwave, también conocido por otros nombres como el Retrowave que, aunque parte esencialmente de mediados de los años 2000, es a principios de la década de 2010 cuando logra un pico de notoriedad, ello gracias entre otras cosas a que éste sonido puede apreciarse en una película como "Drive" con Ryan Gosling compartiendo elenco con Bryan Cranston, Christina Hendricks y Ron Perlman, algo que sin duda contribuyó a que canciones como el "Nightcall" de Kavinsky o "A Real Hero" de College junto con Electric Youth llegaran a un mayor público al cual de seguro esos sintes ochenteros les causarían tanta extrañeza como curiosidad al comprobar que efectivamente no eran realmente canciones de los 80 pero tenían un "no sé qué" que automáticamente le hacía volver la vista atrás.


Por todo esto, el concepto del Synthwave (actual) se puede resumir en música hecha hoy (con las ventajas y la producción de sonido que ello comporta) pero que suena a la del ayer (buscando ese encanto o esa magia que la música mainstream actual ha perdido notablemente por el camino). Dentro del Synthwave podemos encontrar diferentes clases o corrientes que confluyen de manera tan estrecha como paralela y esto es así porque, a pesar de que entre unos y otros artistas de este subgénero se puedan apreciar ciertas diferencias, al final todos se suelen rodear de una estética e imaginería similar en las portadas de sus discos, en los videos que acompañan a sus canciones, en las camisetas que lanzan al mercado y por supuesto, una marcada influencia ochentera en el uso de teclados y sintetizadores. Luces de neón, máquinas recreativas, las palmeras y las chicas en bikini y patines del paseo marítimo de alguna playa californiana, los coches deportivos clásicos, paisajes que parecen sacados de la película "Tron" o de alguno de los ordenadores de maricastaña (véanse Amstrand, Spectrum, etc...) son sólo algunos de los elementos de esa citada imaginería con la que el Synthwave se viste a la hora de inspirarse en la creación de su sonido o para acompañar a éste.


Por un lado podemos encontrar ese Synthwave vocal en el cual, además de la voz, la melodía juega un papel fundamental. Un claro ejemplo de esto lo encontramos en Le Cassette, proyecto encabezado por Adam Mcnab, el propietario de la que es comúnmente aceptada como la mejor voz dentro del estilo. Con sólo un disco en su haber ("Left To Our Own Devices" de 2014) Le Cassette ya cuenta con una auténtica legión de fans cuya paciencia parece ser que se verá recompensada en breves con el lanzamiento de un EP y un posterior LP, porque lo bueno siempre se hace esperar. Otras grandes voces y proyectos del Synthwave vocal los encontramos en los rusos Tesla Boy, la canadiense (y muy colaborativa con otros artistas) Dana Jean Phoenix, la banda finlandesa Freeweights, el enigmático (y en constante evolución) Trevor Something o el español (y genial) Maxthor quien además de haber hecho covers de algunos temas épicos de los años 80, cuenta con lanzamientos que aunque todavía escasos no dejan de ser sobresalientes.


Por otra parte, está el Synthwave más "arcade" por así decir, encontrándonos aquí con proyectos en los que la voz queda (en el 90% de los casos) desterrada frente al total y absoluto protagonismo de una programación en ocasiones desbocada. Los temas de este tipo de Synthwave están ampliamente infuenciados y de hecho podrían confundirse fácilmente con la banda sonora de videojuegos y películas retrofuturistas de los 80 (rozando en ocasiones o llegando incluso a lo Cyberpunk) de no ser por las ventajas de la anteriormente citada producción de hoy en día. Tal es el calado de este tipo de Synthwave que de hecho ha llegado a conformar la banda sonora de múltiples videojuegos entre los cuales destaca sin duda Far Cry 3: Blood Dragon, título que rezuma genialidad retro no sólo en el apartado musical (a cargo completamente de Power Glove) sino también en el aspecto visual y prácticamente en todo lo demás. Otros grandes artistas de este Synthwave no vocal serían Perturbator, Lazerhawk, Betamaxx, Dream Fiend y un larguísimo etcétera. En España tenemos como máximo representante a Nightcrawler.


En los últimos tiempos han ido surgiendo otros tipos de Synthwave como por ejemplo el oscuro o Dark Synth, el cual está más directamente influenciado o parece evocar a las bandas sonoras de películas de terror de los 80 añadiendo a sus pistas sonidos y elementos horripilantes y asustadizos normalmente sobre una base electrónica mayormente rápida. Entre los artistas más destacados del Dark Synth tenemos a Carpenter Brut, GosT e incluso gente como Nightcrawler y Perturbator anteriormente citados, pues no es raro encontrar en su experimentación a gente que haga uno y otro tipo de Synthwave, en ocasiones de oficio y en otras a través de las colaboraciones.


Todo esto no viene a ser sino un vistazo muy general sobre el Synthwave para cuya comprensión y apreciación reales se precisan horas y horas de escucha musical, algo para lo que es ciertamente recomendable empezar a través de los fantásticamente adornados videos en youtube, publicados bien por los propios artistas, bien por los principales sellos discográficos en los que éstos se mueven, destacando soberanamente New Retro Wave (el cual arrastra consigo además una auténtica comunidad) y Telefuture Records.



Mi consejo respecto al Synthwave es ser paciente y no creer que escuchando 3 o 4 canciones se conoce o ya se ha escuchado todo lo que se tenía que escuchar para poder juzgar puesto que, como he expuesto anteriormente, el Synthwave es bien diverso y el que no es apropiado para una persona, lo será sobremanera para otra.

El Synthwave no es el único esfuerzo de cara a que los 80 continúen con nosotros musicalmente, pero esto lo veremos más adelante aquí, en el blog de Cine de los 80.

Por Root Wounds.

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